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miércoles, 11 de noviembre de 2015

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2.11: "Amenaza sobre el final"

"La súperestrella Brundle eclipsa a la megaestrella Senna".
"Brundle va más rápido que Senna-cot".
Supiera esta gente lo que pasaría unos años más tarde.


Chico Serra estaba en el muro de boxes del mismísimo circuito de Donnington Park, la tarde del 24 de julio, para acompañar la victoria de su amigo Senna en la decimacuarta etapa de la Fórmula 3. Pero no fue Senna quién cruzó en primer lugar. Fue Martin Brundle. En el regreso de Ayrton a los boxes, Chico estaba intrigado:


- ¿Qué pasó?
- Nada...
- ¿Como así, nada?
- Mi coche estaba perfecto y yo lo manejé como una mierda. Brundle fue mejor que yo...

Había algo además de la humildad de reconocer que un adversario fuese más rápido, gesto rarísimo en una categoría profesional de pilotos de competición. Senna también estaba dándose cuenta de que el desenlace del campeonato no sería el “paseo” anunciado en las primeras carreras del año. 

El Ralt de Ayrton Senna (izq.) y el Jordan de Martin Brundle (der.) en una recta de 1983. Probablemente Silverstone.


Además de ser vencido en pista, Ayrton sufrió algunas fallas y accidentes que redujeron de 30 a unos amenazantes 4 puntos de diferencia que tenía sobre Brundle. Armando Botelho tenía una explicación curiosa para los accidentes:

Es la ansiedad de Ayrton en volver a Brasil lo más rápido posible. Tenemos que recordar las dificultades de quien vive solo en un país con lengua y costumbres extrañas. Esto hace que él quiera garantizar el título por anticipado. Y tal vez por eso haya errado.

No era sólo la nostalgia por el hogar. Martin Brundle era más veloz. Y exactamente a causa de eso, en las vísperas de la final del campeonato, Ayrton no dudó en desmontar el Ralt, echar el motor Toyota en el portamaletas de su coche de paseo y viajar hasta Italia para asistir personalmente a la revisión y la preparación actualizada de la pieza mecánica en el taller de Novamotor, el mismo proveedor de motores de Martin Brundle. Ron Tauranac, constructor de los Ralt de Senna y Brundle, también fue presionado respectivamente por Dick Bennetts y Eddie Jordan a suministrar equipamiento idéntico a los dos pilotos en la recta final del campeonato.

Un gracioso Eddie Jordan (izq.) y Martin Brundle (der.) en 1983.


En Brasil, Senna ya era motivo de una disputa entre Rede Globo, poseedora de los derechos de transmisión de la Fórmula 1, y TV Bandeirantes, cuyo director del área deportiva, el piloto Reynaldo Campello, compró a la BBC los derechos de transmitir la Fórmula 3 inglesa en vivo, pagando US$5 mil por carrera. La emisora se interesó por el negocio tras recibir, de Armando Botelho, una cinta de vídeo que mostraba las victorias espectaculares de Ayrton en el inicio del campeonato.

Reynaldo llegó a alimentar el sueño de enfrentar a la Rede Globo en la lucha por la audiencia en las mañanas de domingo. Hasta que Bernie Ecclestone entró en escena y consiguió impedir que la señal de las transmisiones saliera de los autódromos ingleses hacia las antenas de TV Bandeirantes en el barrio de Sumaré, en São Paulo. Restó a la emisora el derecho de exhibir compactos de carreras de Fórmula 3.

Fue Rede Globo que acabó transmitiendo, por primera vez, en vivo, una carrera de la Fórmula 3 inglesa. El día 2 de octubre, en Silverstone, la carrera que sería la consagración de Senna, virtual campeón, fue precedida de una inversión de producción muy semejante al que era hecho en la Fórmula 1, en la cual Nelson Piquet estaba presto a conquistar el bicampeonato: reportajes especiales, participación del área deportiva en la oficina de la emisora en Londres, entrevistas en vivo con la familia Senna, comentarios de Reginaldo Leme y narración de Galvão Bueno, ambos convencidos de que Brasil había concebido una nueva estrella del deporte. Sólo hubo un problema. Martin Brundle venció la carrera. Senna llegó segundo.

Últimas tres vueltas de la penúltima carrera de la F3 Británica en Silverstone, 
el 2 de Octubre de 1983. Brundle lidera sobre Senna. Imágenes: Rede Globo Brasil.

martes, 10 de noviembre de 2015

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2.10: "El Test"

No había alma alguna en las graderías del circuito de Donnington Park, la mañana del 19 de Julio de 1983. En rigor, no había razón alguna: en los boxes desiertos, sólo los mecánicos e ingenieros del equipo Toleman, acompañando una prueba del piloto Derek Warwick, y a metros de distancia, parte del equipo Williams, a la espera de su jefe, Frank, y de Ayrton Senna, el invitado para probar el Williams FW08C del campeón Keke Rosberg. Era para ser una de aquellas mañanas banales de pruebas en Donnington.

El primer test de Formula 1 que tuvo Ayrton Senna en 1983. Ya en el Williams FW08C.


De vez en cuando, los pilotos, artistas sin platea, salían a pista, y el grito metálico de los motores quebraba el silencio de los pastos verdes en vuelta. El olor del cóctel de óleos y gasolina del paddock formaba una curiosa mezcla con el fertilizante de las haciendas próximas.

Es hoy.

Esa breve frase de Ayrton, después de dos cariñosas palmadas a la base de la suspensión trasera del Williams de Rosberg, cuando el coche aún estaba suspenso dentro del camión-taller del equipo, fue registrada por el camarógrafo Sérgio Gilz, de Rede Globo Brasil. La imagen se hizo un marco histórico no sólo del día en que el genio encontró el instrumento de su arte. Fue también un día de asombro e incredulidad con lo que él hizo en la pista.



Era Julio, verano, y Ayrton sudaba tanto, que se cambió de polera varias veces, hasta el final del test. No era sólo calor, confesó tiempos después. Era miedo de errar. Y una emoción tan grande, que él estaba a punto de llegar a las lágrimas cuando Reginaldo Leme, finalmente, le extendió el micrófono poco después de las nueve de la mañana: 

Creo que esto es un presente que Dios está dándome. No sólo de pilotar un Fórmula 1, es un Fórmula 1 campeón del mundo.

El jefe mecánico, Alan Challis, decidió no esperar a Frank Williams y le pidió a Ayrton que entrara en el cockpit para recibir las instrucciones sobre los mandos y los botones del panel. No hubo tiempo para ajustar el banco de Keke Rosberg a la dimensiones de Senna. Él no tendría, por lo tanto, una posición cómoda para conducir. Los neumáticos no eran veloces, como los de clasificación. Y había aún una pequeña imperfección con los frenos. ¿Algún problema? Ninguno. Ayrton quería salir a la pista y accionó, por primera vez, un Ford Cosworth de 600 caballos.

Ayrton en acción.


Así que Senna salió a dar su primera vuelta. Reginaldo Leme corrió hacia la chicane que antecede a la recta de boxes. Quería ver cómo Ayrton se adaptaba. Y no dio crédito a lo que estaba viendo: con cinco vueltas, Senna ya conducía como si estuviese pilotando un Fórmula 3. Con miedo de ser engañado por una falsa impresión, Reginaldo corrió de vuelta a los boxes para confirmar los tiempos. Encontró al equipo Williams completo y a los otros periodistas brasileños perplejos con lo que estaba aconteciendo en la pista. Con diez vueltas, Ayrton ya había igualado la mejor marca más reciente del mismo coche, dos semanas antes, en manos del piloto oficial de pruebas del equipo, Jonathan Palmer. El propio Frank Williams anotaba los tiempos en la planilla de crono. Frank había preparado un reglaje de adaptación para Ayrton, pero desistió, anonadado:

Su adaptación fue inmediata. ¡Simplemente impresionante!

Fueron 83 vueltas, al fin de las cuales Senna, con un tiempo de 1 min. 0.9 s, bajó en cuatro décimas de segundo el récord de la pista para coches equipados con motores aspirados, un poco más lentos que los motores turbo, dominantes en aquella temporada. Frank Williams guardó para el resto de su vida aquellas planillas de cronometraje. Dos días después del test, Senna volvió a Donnington Park para una prueba más con su Ralt de Fórmula 3. Antes de salir a pista, anticipó: 

Hoy voy a tardar una eternidad en hacer esa recta. Con el Williams era mucho más rápido.
Donnington Park, 1983: en la primera prueba con un coche de Fórmula 1, el Williams
de Keke Rosberg, Ayrton Senna se adaptó inmediatamente y bajó el récord de la pista.


En aquella foto, él analiza el desempeño del test con Frank Williams. Ayrton registró, en una carta que escribió a su amigo Tchê, otra impresión que tuvo en aquella prueba con el Williams: "La Fórmula 1, en términos de sensación, comparada con el kart, es más lenta.” Nostalgia de un competidor de karts. Aquel día caliente de verano, comenzaba una carrera que sólo terminaría diez años, cuatro meses y 11 días después. En el cockpit de otro Williams.
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