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jueves, 12 de noviembre de 2015

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2.12: "El golpe de la cinta"

Ayrton Senna levanta el puño en señal de victoria, tras cruzar la bandera a cuadros
en Thruxton, última carrera de la F3 Británica en 1983. Se coronó campeón.

Lo más emocionante que aconteció en la carrera que finalmente definió el título, el 27 de octubre, en el circuito de Thruxton, no fue mostrada por ninguna transmisión televisiva de la época. Ayrton, aun garantizando la pole-position, a una distancia segura de Brundle, quien largó en la tercera fila, había preparado una operación de alto riesgo para las primeras vueltas.

La idea era provocar un rápido calentamiento del motor y, con eso, un óptimo rendimiento desde la largada, tapando la entrada de aire que refrigeraba el tanque de óleo con tiras de cinta adhesiva. Cuando el motor fuese llegando a la temperatura ideal, lo que normalmente sólo acontecía tras seis o siete vueltas, Ayrton comenzaría a arrancar los adhesivos para evitar un indeseable y fatal sobrecalentamiento.

Largaron. Senna mantuvo la punta, mientras Brundle disputaba la segunda posición con Davy Jones. El motor Toyota alcanzó inmediatamente la temperatura y la potencia ideales. Era el plan. El motor comenzó a calentar tras algunas vueltas. Era lo esperado. Ayrton estiró el brazo para arrancar la cinta adhesiva y no la alcanzó. La punta de la cinta que jalaría, se había pegado en el carenado del coche a causa del viento. Eso nadie lo esperaba.

El cinturón de seguridad, apretadísimo, clavaba la espalda de Senna en el espaldar del cockpit. La solución era aprovechar la recta Brooklands que antecedía a la chicane, soltar el cinturón, arrancar las cintas adhesivas del radiador y reatar el cinturón a tiempo de tomar la S de la chicane, nuevamente amarrado. Un cockpit de Fórmula 3 no es exactamente el banco delantero de Mercedes. Era muy arriesgado quedar suelto dentro de él en la travesía de la chicane. Pero no dio tiempo. Y fue un grande susto para Ayrton:

Cuando vi, ya estaba en la chicane. De repente, yo no era más parte del coche. Quedé completamente suelto.

Senna ganó la prueba, cruzando con seis segundos de ventaja al frente de Davy Jones. Brundle terminó tercero. Milton, Neyde y su amigo Chico Serra estaban en Thruxton en aquella tarde y fueron testigos del llanto de alegría del nuevo campeón de la Fórmula 3. En una entrevista colectiva, Senna eligió a Brundle como el mejor piloto inglés desde Jim Clark. Martin tenía una explicación para el tercer lugar: un motor debilitado por dos carreras del campeonato europeo, que Senna no disputó, y el fin del presupuesto de Eddie Jordan. Pero no cuestionó el título de Ayrton:

Creo que terminamos percibiendo que habíamos hecho muy bien el uno para el otro. Si él hubiera vencido el campeonato con holgura, no habría sido la misma cosa.

Podium en Thruxton. Brundle (der.) saluda al campeón Senna (centro). Completa Davy Jones (izq.) en segundo.

domingo, 3 de abril de 2011

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2.1: "Los salvajes"

- Por el amor de Dios, ¡ni te me acerques que mañana tengo una carrera!

En la víspera de las pruebas de la Fórmula Ford, era siempre así. Ayrton llegaba a dormir en una cama separada para no acostarse con Lilian y dar a la libido la oportunidad de poner en riesgo su ritual de preparación. También formaba parte del ritual quitarse el anillo de casado del dedo y colgarla en el cordón de oro de su cuello, para no estorbar la sensibilidad de las manos en el volante.

Fue una temporada de 28 carreras, 22 de las cuales vencidas por él. En la primera, disputada en el circuito de Brands Hatch, el día 1 de marzo, diez días tras la luna de miel en Chicago, Senna, presentado en el programa oficial como "Ayerton" da Silva, un brasileño que hacía su estreno en Inglaterra “después de brillar en el Mundial de Kart”, acabó en quinto lugar. Los pilotos favoritos de la categoría eran el argentino Henrique Mansilla, el inglés Rick Morris, el mexicano Alfonso Toledano, y otros que, de modo fulminante, pasaron a segundo plano cuando Senna conquistó su primera victoria, en la misma pista de Brands Hatch.

Las peleas tampoco tardaron en aparecer. Ya en la cuarta etapa, disputada en el circuito de Mallory Park, Senna tuvo un incidente de pista con Mansilla: en la salida de una curva, disputando el liderato de la prueba codo a codo con el argentino, Ayrton fue empujado hacia la grava con lo que cayó a la segunda posición. En los boxes, los dos pilotos tuvieron que ser separados a la fuerza, Ayrton siendo alejado del rival a quien lo tenía tomado del cuello. En una carta escrita a su amigo Tchê, el día 7 de abril, Senna echaba la culpa por las grescas a un defecto de los coches Fórmula Ford. Eran lerdos además.

- “Es una categoría muy buena, pero los motores son un poco pequeños y, con eso, carecen un poco de aceleración, yo me acuerdo de haber tenido que chocar una rueda para conseguir un adelantamiento. Estoy ahora cogiendo el ritmo al coche y comenzando a dar unas atravesadas. Pero es muy peligroso rodar. Acaba chocando por eso. Estoy experimentando poco a poco, pero llego allá.”

Llegó tanto, y de forma tan determinada, que la sucesión de cerradas, rodadas, choques y virtuales luchas corporales entre los tres pilotos latinoamericanos del equipo Van Diemen -Senna, el argentino Mansilla y el mexicano Toledano- llevó la revista Autosport a publicar un editorial cuyo título, "Locura en la Fórmula Ford", alertaba los riesgos y exageraciones de aquel tipo de pilotaje, "agresivo como no se veía hace muy tiempo en la categoría". El semanario Motoring News concordaba: "Esos chicos tienen talento, pero podían ser más civilizados, compiten como salvajes.”

El inglés Rick Morris, un veterano de diez temporadas en la Fórmula Ford, entonces con 31 años, acabó venciendo una de las pruebas gracias a la pelea feroz entre los tres pilotos de la Van Diemen. E ironizó:

- Muchas gracias, fieras latinas. Debo a ustedes esa victoria.

sábado, 26 de marzo de 2011

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2: Un correcto Da Silva

En el Corcel verde de Ayrton estaba todo preparado para el viaje de luna de miel desde Santana hasta el hotel Maksoud Plaza, en la región privilegiada del barrio Dos Jardins. Cuando él y Lilian fueron a coger el coche en el garaje de la casa de los padres de ella, la suegra, doña Grizelda, fue atrás, descendiendo las escaleras con una bandeja de dulces:

- Beco, Beco, aquí los dulcecitos para que ustedes se sirvan.
- Doña Grizelda, la última cosa que quiero comer hoy es un dulce…


Era el final de una ceremonia de boda que transcurrió exactamente como Ayrton y Lilian habían planeado en la salida del motel Chalé, dos meses antes. Las fotos que Lilian guardó para el resto de la vida muestran al prometido de pantalones formales, cinturón negro y camisa de seda azul abierta en el pecho. Doña Neyde, seria, miraba al suelo. Milton, pareciendo disperso, usaba sólo una camisa de mangas cortas beige-claro, cuyo bolso dejaba translucir una cajetilla de cigarrillos Carlton. Viviane, con collar, usando un elegante vestido blanco hielo, con maquillaje azul, era abrazada por detrás por el marido, Flávio.

Diez mesas decoradas fueron colocadas alrededor de la piscina de la casa de Senna. La operación de invitar los amigos más íntimos fue tan rápida, que algunos, pillados de sorpresa, ni llevaron presentes. Pero todo fue de acuerdo con los planes, salvo por una broma de Júnior, que empujó a doña Neyde con ropa y todo en la piscina. Júnior fue severamente reprendido por el padre de Lilian.

Tchê vivió ese día un episodio que lo dejó muy triste. Él vio, en un rincón de la lavandería, cubierto por una lona, un torno mecánico que montó a Ayrton. Y arriesgó:

- Ayrton, ¿puedo pedir un presente? Quiero llevarme el torno…
- Por mí, todo bien. Pero tiene que hablar con Miltão...


Ese era el problema. La respuesta:

- De ninguna manera. Voy a llevarlo para la hacienda.

Disconforme, Tchê esperó que Milton se alejara y llevó a Ayrton a una esquina.

- Ayrton, ¡el torno es tuyo!

No sirvió de nada. Tchê pasó la mayor parte del tiempo de la fiesta aislado, conversando con un tío de Ayrton y con Júnior. Al volver a casa, le dijo a su mujer una frase que mostraba toda la tristeza de aquel día:

- Lo que yo no tengo, yo debo a Ayrton Senna...

La noche en la suite presidencial del hotel Maksoud Plaza fue precedida por un ritual que la mayoría de las chicas de familia de Santana adoraba. Lilian entró en el cuarto cargada en los brazos por Ayrton. Al día siguiente, la pareja fue a Chicago a pasar diez días en la casa de Fábio Machado, el primo de Senna que se haría, años después, su socio y director del Instituto Ayrton Senna. Tras diez días con Fábio y su mujer, Nice, la pareja siguió derecho hacia Inglaterra. Allá, la hija única y mimada, acostumbrada con el calor de Brasil y las mesas abarrotadas de las familias acaudaladas de Santana, sufrió dos shocks.

Primero, la casa pequeña, sin aspirador de polvo y con una sala en que había un sofá color mostaza donde exactamente 19 gatos de estimación del morador anterior acostumbraban a dormir. No había forma de cómo eliminar el olor. Todo estaba tan sucio, que la pareja tuvo que pernoctar en la casa de Ralph Firman, dueño de la Van Diemen. Nada de paseo, cine o restaurante.

El segundo shock: en la cena en la casa de Ralph Firman, un bistec, un huevo y una hoja de lechuga para cada uno de los comensales. El condominio era tranquilo, pero parecía ser habitado sólo por personas por encima de los 50 años de edad. Lilian tuvo la sensación de que iba a vivir en un cementerio.

martes, 16 de noviembre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.12: "Casamiento"

La farmacia de Bruno era el punto de encuentro del grupo de amigos de Senna. Fue delante de ella que Ayrton hizo más de una consulta sentimental a su amigo Alfredo. Dentro del coche, él dijo que estaba pensando en casarse con Lilian. Y que, además de estar gustándole la novia, tenía otro buen motivo. Quería tener una compañía en Inglaterra:

- Allá fuera la vida es muy difícil. Tú te das cuenta como ella es de familia, trata a la gente bien y a mi madre le gusta.

La reacción de Alfredo:

- Si es para su bien, no hay problema.

En realidad, Alfredo estaba preocupado por el hecho de que Ayrton era muy joven. Pero sólo daría una opinión contraria si Lilian fuera una de las "gallinas" que conocía en el barrio. Y no lo era. Lilian, según el bien informado Alfredão, era virgen. Ayrton le pidió matrimonio a Lilian inmediatamente tras ir a la cama por primera vez con ella, en el motel Chalé, situado en lo alto de la Serra da Cantareira. De acuerdo con Lilian, la propuesta de Senna fue directa:

- Yo sé que eres muy buena para proponer bodas. Y sé que si yo me voy a correr a Europa, cuando yo vuelva, ya vas a estar casada. Por lo tanto, quiero casarme contigo. Y espero que aceptes.
- También lo espero. Vamos a intentarlo.

Tras una pausa, Lilian preguntó:

- En cuánto tiempo más quieres que nos casemos?
- Dos meses...

La relación de ambos aún no había durado lo suficiente para que Lilian decidiera qué destino dar al voluminoso ajuar que estaba haciendo para casarse con el ex-novio. Dos juegos de sábanas de seda ya estaban hasta bordados con las iniciales "F" y "L".

Dos meses después, todo fue embarcado para Europa en cuatro maletas pesadas, junto con nuevas piezas compradas por doña Grizelda. A la hora de planear como sería la ceremonia, la hipótesis de una boda en la iglesia no fue siquiera contemplada por Ayrton:

- Casarnos en la iglesia, no. Me sentiría como un payaso.

La alternativa fue una ceremonia doble y ecuménica. En aquella época, Viviane, casada con Flávio, hijo de un pastor, ya era una evangélica convicta y consiguió convencer a todos de que la mejor solución sería una ceremonia en que un pastor bendijera la boda. La parte católica apostólica romana de las dos familias sería contemplada con la bendición de un padre, horas antes, en la mañana del mismo día, junto con la boda civil. Y así fue.

miércoles, 27 de octubre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.11: "Inglaterra"

En aquel final de 1980, Ayrton consiguió convencer a sus padres para que lo dejaran disputar el Campeonato Inglés de Fórmula Ford 1600, la llamada categoría de entrada para cualquier piloto que soñara hacer una carrera en el automovilismo europeo. Senna estaba siguiendo la trayectoria que toda la prensa especializada brasileña ya anticipaba para él, tras los resultados que obtuvo en el karting brasileño e internacional. Lito Cavalcanti, uno de los reporteros que cubrieron la carrera de Ayrton en el kart, le dio un simple consejo:

- Olvida el automovilismo brasileño. Ve directo hacia Inglaterra.

Para dar el nuevo paso, Ayrton contó con la ayuda de un antiguo rival en el kart, Chico Serra. Aquel año, Chico enfrentaba una temporada dificilísima en el equipo Project Four (o P4, como antecedente, Ron Dennis sería el gestor de la famosa saga de coches de Formula 1 en el equipo McLaren: MP4 o McLaren Proyect Four) de Ron Dennis de Fórmula 2 y recibió una carta sorprendente de Ayrton. Un fragmento:

- Puedo imaginar lo que debes estar pasando. Pero en el grid acuérdate de que eres muy bueno.

Chico jamás olvidó el gesto: "La gente era canalla. Nadie sentaba para hacer una reflexión sobre la carrera. En ese sentido, la carta de Ayrton fue muy especial.”

Chico Serra indicó a Senna al dueño del más prestigioso equipo inglés de Fórmula Ford 1600, la Van Diemen, de Ralph Firman. No que Chico fuera un gran amigo de Ayrton, más de 20 años después, él insistió en dejar claro que su iniciativa fue más un gesto de gratitud a Ralph, su ex-jefe en la Fórmula Ford 1600, que una ayuda al inicio de la carrera de Senna.

Chico sabía que Ayrton iba a vencer muchas carreras. De ahí la idea de indicarlo a Ralph. Lo que ni Chico ni Ralph esperaban semanas después, durante una conversación en Inglaterra, fueron las exigencias cada vez mayores hechas por Ayrton para correr por Van Diemen. Durante una casual ida de Senna al baño, Ralph, perplejo, le reclamó a Chico:

- ¿Quién diablos él piensa que es?

Años después de haber contratado a Ayrton y vencido con él el Campeonato Inglés de Fórmula Ford 1600 de 1981, Ralph, al reencontrarse con Chico Serra, tenía la respuesta:

- Creo que él sabía quién era.

Oscar Dantas de Medeiros, dueño de la Tranzero, una flota de camiones de transporte de vehículos que operaba en la distribución de coches de la General Motors en Brasil, y de los jeans Pool, fue el principal patrocinador de Ayrton en su primera incursión en el automovilismo europeo. Entró con 180 mil dólares. Ralph Firman, con tanto dinero y un piloto de aquel calibre, no esperaba tanta gratitud de Chico Serra.

sábado, 21 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.3: "Deber de casa"

Antes de cumplir los 12 años, cuando frecuentaba ir a una piscina del club Macabi, Ayrton acostumbraba a jugar en el agua con una pequeña de ojos claros que tenía su edad. Ella era hija de Grizelda, una amiga de Doña Neyde, casada con el psicoterapeuta Fábio de Vasconcellos. La pequeña era la bella Lilian de Vasconcellos, quien, años después, seria su novia y la única mujer con la que estaría casado. Más de 30 años después, ella reconoció, el patrón ético y moral de los Senna da Silva, la misma herencia que había en casa. El “lado malo” de esas dos familias, según Lilian, era “la falta de permiso para cometer errores”. Una situación que, para ella, muchas veces impidió que Ayrton aprovechase las buenas cosas de la vida.

- “Ayrton era muy exigente consigo mismo. Él perdió algunas cosas, así como yo también, por el exceso de la obligación de ser. El hecho de que su padre se haya hecho rico de la nada, por ejemplo, hizo que él deseara recorrer un camino propio, sin nada de Milton”.

Para Lilian, el perfil de comportamiento de la familia de Ayrton combinaba bastante con un estilo de bajo perfil, hogareño y conservador, propio de las familias adineradas que poseían casas en aquella región de Sâo Paulo. Y había también, para ella, una gran ventaja en esa forma de ser: "La formación fue moralmente rígida y tenía un lado muy bueno: principios, respeto a las personas y a los compromisos de todo tipo. Fue en ese ambiente familiar donde nació la determinación con la que Ayrton persiguió sus metas."

Es natural, por lo tanto, que Ayrton fuese matriculado por sus padres en el austero Colegio Santana, el mejor y más tradicional del sector. En entrevistas futuras, Ayrton reconoció que su rendimiento escolar disminuyó, ya que su participación en el mundo del kart se hizo más intensa. Aun así, la ex-profesora María do Carmo, más de 30 años después, lo recordaba como un alumno educado, cuyas notas no desentonaban con el promedio de la clase. Y que muchas veces llegaba atrasado del recreo, todo rojo y sudando. Corriendo.

El viejo reto de canalizar las energías continuó en la escuela. Y en el caso de las clases de judo, le salió el tiro por la culata en los patios del Colegio Santana. En febrero de 1989, en una entrevista a la revista Exame VIP, Ayrton contó: “Como todos los Aries, soy un tanto difícil y alocado. En la escuela, era peleador, contaba además con la ventaja de saber judo. Mi madre me puso en la escuela de judo porque necesitaba quemar energías, para estar más tranquilo. Me volví cada vez más peleador. Acabé golpeando muchos chicos en la escuela para apenas entrenar un poco.”

domingo, 15 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.1: "Incas Venusianos"

En los primeros años de vida, Ayrton no dio la menor señal de que podría convertirse en un prodigio de precisión y concentración que asombraría al mundo del automovilismo. Doña Neyde y su hermana mayor, Viviane, fueron testigos a diario de su inquieto comportamiento y de su preocupante promedio de caídas, tropiezos y golpes en su cabeza, algunos de ellos suficientemente grandes como para dejar grandes marcas en su cuerpo y moretones en su cabeza.

Ser zurdo, en aquella época en Brasil, era motivo de preocupación incluso para los profesores. Doña Neyde llegó a agradecer la curiosa oferta de una maestra de Ayrton: ella se ofreció para obligar a Senna a dejar la mano izquierda por la derecha al momento de escribir. La preocupación de Doña Neyde con que en el futuro su hijo se llenaría de hiperactividad la llevó a buscar hasta un neurólogo.

El resultado del examen fue tranquilizador. Ayrton no tenía nada malo. En realidad, era descuidado, según su madre, por ser muy rápido en todo lo que hacía. Era voraz a la hora de experimentar, veloz a la hora de aprender. Lo único que faltaba era descubrir un poco más de precisión en la ocupación de los espacios físicos. Y fue sólo cuestión de tiempo para que el problema desapareciera, llevándose consigo el estilo y la fama de “inquieto”. El neurólogo no sólo hizo un diagnóstico. Sintió un fenómeno.

En 1964, Milton da Silva, cada vez más exitoso en los negocios, llevó a su familia a la región más alta y noble del barrio de Santana, un área donde, gracias a la pendiente geográfica, los residentes tienen una de las más bellas panorámicas de la ciudad. La nueva casa, localizada en la esquina de las calles Pero Leme y Condessa Siciliano, tenía dos pisos, jardín y garaje. Era la calle más bella y confortable.

Los padres de Senna eran admirados por ser personas humildes, a pesar de su riqueza creciente y notoria. Robinson Gaeta, un residente de la calle y amigo de Ayrton, cuando ambos tenían entre 4 y 7 años, era un admirador de la familia Senna. El padre de Robinson, Martino, no ocultó también la admiración que tenía por la belleza de la señora Neyde. Y dijo que la abuela de Ayrton era conocida en los alrededores por las mismas razones.

Dentro de casa, la preocupación de Senna era la destrucción del planeta por los "incas venusianos" y, posteriormente, por los seres tenebrosos, villanos submarinos que emergían del fondo del mar y causaban terremotos, siempre en Japón. Todos los cuales, tras 39 episodios, fueron derrotados por National Kid, héroe de la televisión para Senna y los chicos de su generación. Algunos años más tarde, Ayrton se convirtió en un fanático entusiasta de la serie de dibujos animados “Speed Racer”, un joven piloto de la competencia, siempre dispuesto a luchar por sus amigos, por la justicia y para ser el mejor piloto del mundo, a bordo de un Mach 5. Un coche construido por su padre.



En la calle, Senna era el pequeño que tenía siempre los juguetes más hermosos y caros, por lo menos así lo recuerda Virginia Bertinni, una vecina de Ayrton tres años mayor que él. Muy tímido, a Ayrton le gustaba prestar todo lo que llevaba a la calle: “Él era adorable. Tan agradable que algunos se aprovecharon y trataron de dejarlo ver como un tonto. Todo lo que le pedían que hiciera, él lo hacía. Le pedían prestado todo. Él siempre prestaba y se quedaba sentado en la acera, mirando.”

Cuando el pequeño entró al kart por primera vez, la ternura que inspiraba dio paso a la incredulidad. Sería así por 30 años. João Alberto, un vecino seis años mayor que Senna, amigo de su hermana Viviane, estaba entre las personas que presenciaron la primera vez que Ayrton se estaba ajustando en el banco anatómico del kart fabricado por su padre y corrió: “Fue escalofriante. Él tenía unos cuatro años y todo el mundo lo veía andar en el kart. Ya en la primera vuelta en la calle de tierra, nos quedamos impresionados con la noción que él ya tenía.”

Al poco tiempo, los sábados, domingos y festivos, Milton empezó a llevar a Ayrton, sus amigos y al kart a lugares más amplios y cerrados, para que se divirtieran con más seguridad. Podía ser en una subdivisión cercana a la carretera Fernão Dias, en las afueras de Sâo Paulo para el sur de Minas, o en las zonas de construcción de Marginal do Tietê.

El lugar favorito durante años, fue otra subdivisión, ubicado en la parte alta del barrio, en Palmas do Tremembé, futuro barrio de mansiones, aún baldío en aquella época. João Alberto fue uno de los primeros adversarios de Senna al volante: “No se podía. Yo tenía unos doce años y no corría como él, que tenía solamente seis.”

Al principio, Milton acompañó a los niños en el espectáculo de karts con precaución. Siempre había un adulto cerca, ya sea él o Pedro, el conductor de la familia. Después, poco a poco Ayrton fue ganando autonomía. A los siete años, ya iba por cuenta propia hasta el taller mecánico de Martino Gaeta, padre de su amigo Robinson, para proveerse de un lubricante que se utiliza en las ruedas del kart, y acababa quedándose: “Puso su lubricante en el kart y se quedaba por allá. Adoraba observar los coches y el trabajo en el taller.”

En 1968, durante un fin de semana en la ciudad de Itanhaém, litoral de Sâo Paulo, la familia de Ayrton se llevó un susto que después se convirtió en una anécdota que sacó carcajadas. Senna, de apenas ocho años, fue llevado a la casa de playa de la familia por el delegado de la ciudad, quien lo sorprendió conduciendo solo la camioneta veraniega de su padre Milton. Ayrton era tan pequeño, que el delegado pensó que el vehículo estaba sin conductor.

A los diez años, Ayrton tuvo una especie de aventura secreta. Unos vecinos de la familia ubicados al final de la calle Condessa Siciliano, Norberto Vieira Lima, en aquel entonces de 18 años, y su hermana menor, Vera, salían con él en un coche, un Puma, y sin que Milton ni Neyde se enterasen, entregaban el volante a él. Ayrton, según Vera, apenas lograba alcanzar los pedales. “Pusimos un cojín para que conduciera el coche. Y le encantó. No sucedió nada porque él siempre fue muy prudente. Ayrton fue muy audaz, sí, pero muy responsable, sabía lo que estaba haciendo.”

Biografía amateur de Ayrton Senna basado en "Ayrton, o herói revelado" (inglés)
Parte 1
- Hecho por Eneida Queiroz (Brasil)



Treinta años después de aquellas escapadas para saciar el hambre intenso y precoz de conducir, Senna fue divisado por Vera en una calle del barrio de Morumbi, después de vencer el GP de Japón de 1993. Vera estaba con su hijo Renato, de 12 años, y se aproximó al Mercedes donde estaba Senna. La sorpresa y satisfacción fueron tan grandes, que Ayrton insistió en que ella entrara a su automóvil junto con el pequeño, para retribuir las vueltas en el coche a escondidas en las calles de Santana. Vera entró y Senna puso a su hijo al volante del Mercedes. Dieron una vuelta para recordar aquellos tiempos del Puma.

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1: Palmas do Tremembé

Milton Guirado Theodoro da Silva siempre fue el primero en decir que jamás planeó o soñó que su hijo se convertiría en un piloto de carreras, aun cuando construyó para él, en seis meses, un kart equipado con frenos a disco y un motor extraído de una picadora de caña que le permitía alcanzar una velocidad de hasta 60 kilómetros por hora.

Al comienzo, era incluso un juego más para su hijo inquieto y agitado, facilitado por el hecho de que Milton era dueño de una fábrica metalúrgica. Un hombre de origen humilde, hijo de un conductor de Horto Florestal (Sâo Paulo), Milton empezó a construir su fortuna personal en el negocio de compra-venta de automóviles, negociando con las tiendas ubicadas en los alrededores del complejo penitenciario de Carandiru, en el barrio de Santana, zona norte de Sâo Paulo.

Hábil y riguroso en el trato con el dinero, Milton no dejó pasar mucho tiempo antes de acumular un capital que le ha permitido no sólo la financiación de los dueños comerciantes, como ampliar el negocio y construir una metalúrgica Universal, que lo transformó en un próspero proveedor de la naciente industria automovilística brasileña. Milton también entró en el rubro de la construcción civil y, años más tarde, se convirtió en el propietario de decenas de haciendas y de millares de cabezas de ganado en la región Centro-Oeste y en Bahía.

“Miltão”, como siempre ha sido tratado por amigos y familiares, incluyendo a su mujer, Doña Neyde, gustaba de los coches y de las carreras. Sin embargo, por mucho que él desease, se puede decir que nunca se le pasó por la cabeza que Ayrton se convertiría en un piloto de competición.

Dentro de Sudamérica, el automovilismo brasileño era una fuerza. Las pocas carreras, en aquel inicio de los años 60, eran muy peligrosas y a veces fatales, tanto para los pilotos como para los espectadores, especialmente cuando se corría en circuitos urbanos, como los de Piracicaba, Petrópolis y Río de Janeiro.

Un retrato de la época: en un fin de semana de octubre de 1964, en el circuito de Barra da Tijuca, se produjo un episodio que muchos en deporte consideran un acontecimiento único en el automovilismo mundial: un mismo coche, un Alfa Giulia, mató a dos personas, en la misma carrera, en dos momentos diferentes, con dos pilotos distintos al volante. En el primer accidente, el piloto Mario Oliveti arrolló a dos guardias de la policía militar, uno de los cuales murió días después. Posteriormente, Carlos Augusto Lamego se hizo cargo de la misma Alfa Giulia para terminar la carrera, aunque no estaba inscrito en la prueba. Patinó, perdió el control de su coche y se dirigió en dirección hacia los espectadores. Una joven murió instantáneamente.

El kart iba a ser, por lo tanto, un juguete. Una alternativa a las bicicletas y los carritos de rodamiento (similar al kart, sin motor, se usa frecuentemente en bajadas) de aquel niño que nació mediante parto normal a inicios de la madrugada del 21 de marzo de 1960, en la maternidad tradicional Pró Matre, en Bela Vista, zona central de Sâo Paulo.

La casa en donde Ayrton pasó los primeros cuatro años de su vida perteneció a João Senna, padre de Doña Neyde, y estaba ubicada en la esquina de la Av. Aviador Gil Gilherme con la Av. Santos Dumont, a menos de 100 metros del Campo de Marte, una gran superficie donde funcionaban el Parque de Material de Aeronáutica y un aeropuerto.

jueves, 12 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Prólogo: Los enigmas de Imola

Era la 1:27 de la tarde (horario local italiano) del 1ro de Mayo de 1994, cuando Ayrton apareció desde el fondo del box de Williams, su mono amarrado a la cintura, puntualmente para entrar en el coche y salir a enfilarse para la formación de largada. Como lo hacía en todas las carreras, el camarógrafo Armand Deus, de Rede Globo Brazil, presionó el botón de su cámara Sony Betacam y empezó a capturar imágenes. Un procedimiento de rutina. No era una transmisión en vivo. Las imágenes capturadas serían utilizadas para realizar un reportaje sobre la carrera que el corresponsal Roberto Cabrini editaría al final del día, a tiempo para ser enviadas a Rio de Janeiro y exhibidas en el programa “Fantástico”.

No era un día de sonrisas para nadie en el circuito de Imola. Mucho menos para Ayrton, quien por años ha sorprendido a mecánicos, ingenieros, periodistas y novias con su capacidad de concentración en los instantes previos al inicio de la carrera, haciendo que todo a su alrededor se vuelva estrictamente invisible e inaudible. Sus ojos, en esos momentos, parecían estar en otra dimensión. Su seriedad formó una pared de la que pocos se atrevían a acercarse, sin importar si era un pariente familiar o una relación contractual.

Para algunos, en aquellos momentos Ayrton anticipaba curvas y movimientos de otros pilotos. Para otros, rezaba. Otros aún creían que esa era una travesía sensorial para un mundo lleno de furia que sólo cabía y existía en el cockpit. Una travesía sin vuelta hasta que su carrera terminara.

La cámara de Armand Deus sigue grabando cuando Ayrton se aproximó a la parte trasera de su Williams FW-16 y puso sus manos sobre el alerón. Tuvo una fugaz conversación con el ingeniero David Brown sobre la suspensión trasera del coche. Después, sus ojos comenzaron a alternar entre la nada y el Williams, que aún estaba sin ruedas y suspendido entre los caballetes, recibiendo los últimos ajustes de los mecánicos.

Era más que una habitual concentración. Había una preocupación contenida y también una tristeza solemne e impotente. Estaba ausente en su semblante, como a inicios de aquel año, esa intensidad y esa mirada depredadora de los tiempos de Lotus y McLaren. Ni siquiera el rápido comentario de Patrick Head, director técnico del equipo Rothmans Williams Renault, parece disminuir la distancia que Ayrton mantenía con todo lo que lo rodeaba.

Algún pensamiento finalmente lo rescató de aquella extraña divagación para el ritual del cockpit: pasamontañas, casco, mono cerrado hasta el cuello en una disciplinada espera, de pie, con las manos cruzadas sobre la cintura, aguardando la orden de entrar en el coche y ajustar el cinturón de seguridad.

Las imágenes grabadas por Armand Deus en el box de Williams y, minutos después, las que fueron capturadas en la formación de salida, cuando Ayrton cambió la rutina y se quitó el casco, se hicieron históricas. Provocaron el sufrido ejercicio al cual millones de personas, especialmente los brasileños, se someterían a hacer durante los días siguientes: ¿qué estaba por detrás de aquellas últimas miradas, gestos y silencios? Habían muchas posibles respuestas, solas o combinadas. Dentro y fuera de la pista.

Schumacher estaba allí, casi a su lado, más que nunca dispuesto a destronarlo. Roland Ratzemberger murió después de una colisión a cientos de metros más adelante, el día anterior, y esto lo hizo, por al menos durante algunas horas, desistir de correr. Rubens Barrichello, a quien Ayrton venía tratando como si fuese un hermano menor en las pistas, sobrevivió a un terrorífico accidente el viernes.

Aquel Williams que él llamaba el “asiento eléctrico”, un coche arisco y difícil de manejar, estaba desgastando los neumáticos con una preocupante rapidez. Y, en la noche anterior, Ayrton había oído una grabación. Una conversación entre Adriane Galisteu (novia por aquel entonces) y un ex-novio. El letrero anunciando “1 minuto” fue mostrado. Veinticinco motores de Formula 1 comenzaron a rugir.

Ayrton, a la hora de correr, acostumbraba a dejar de lado todas las preocupaciones. Por nada del mundo mezclaba las emociones en el cockpit. En unos segundos más, él se entregaría de nuevo a la aventura que había comenzado a los cuatro años de edad: el sonido de un motor de picadora de caña con tres caballos de fuerza.

A CONTINUACIÓN ► Capítulo 1: Palmas do Tremembé - Introducción

martes, 10 de agosto de 2010

[E S T R E N O]

Muy pronto estrenaré en mi blog un aporte que, bajo mi punto de vista, resulta muy interesante y muy importante... interesante porque en primer lugar, se trata de un libro... más exactamente de una biografía. En segundo lugar, por la persona (o personaje) que está retratada en ella. En tercer lugar, porque me ha resultado demasiado complicado encontrar una traducción del libro completo en internet y en español (el archivo original donde quiera que busquen y/o googleen, yahooeen, msneen, altavisteen, etc. está en portugués). Finalmente y en cuarto lugar, es importante porque es hecho por mí (me refiero a la traducción, claro está, los verdaderos créditos son al autor del libro a quien felicito enormemente por semejante trabajo).

El libro no es nada más ni nada menos que: "Ayrton, o herói revelado" ("Ayrton, el héroe revelado") de Ernesto Rodrigues. Una biografía inédita, muy por lejos de todo... pero TODO lo que he leído hasta este preciso momento de mi vida sobre el tricampeón mundial de Formula 1 brasileño: Ayrton Senna da Silva, ya sea en internet, en la TV o en libros... mi mentor, mi ejemplo a seguir. Realmente es una biografía que vale la pena con creces leer si es que son unos inflaqueables seguidores del astro paulista del mundo motor. Muchas historias fuera de cámara, amoríos, conflictos, facetas y novedades sobre la vida íntima y personalidad de Ayrton se muestran en esta espectacular compilación de Rodrigues.

Aclaro de antemano que iré subiendo de a poco capítulos de esta biografía, que a su vez se sub-dividen en subcapítulos, debido a que el libro es LARGUÍSIMO... de hecho aún estoy traduciendo páginas y pareciera que el avance no es notorio, pero haré todo lo que esté a mi alcance. También quiero acotar que se trata de una traducción amateur hecha por mí, por lo que perfectamente puede estar susceptible a errores o malinterpretaciones, que agradecería, en caso de que existieran, me las comuniquen detalladamente y debidamente. Se trata de un trabajo que he querido compartir con ustedes por diversión y les pediría un poco de comprensión, he hecho todo lo que está a mi alcance para que la traducción sea lo más correcta posible y de fácil lectura para los visitantes de habla hispana y fans de Ayrton de este blog.

Como dato, hablando un poco sobre la investigación del periodista brasileño, para elaborar la biografía Ernesto Rodrígues tardó dos años y entrevistó a 213 personas en Brasil, Argentina, Inglaterra, Italia, Francia, Portugal y Japón, como informó en su momento (remontándonos a 2004, año en que salió al mercado el libro) el semanario carioca Veja.

Prontamente subiré el prólogo de este libro, que actúa como una suerte de flashback volviendo a aquella fatídica tarde del 1ro de Mayo de 1994, titulado: "Los enigmas de Imola".

¡Atentos mis estimados! =)
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