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martes, 22 de diciembre de 2015

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2.14: "Dulce y limón"

Ayrton Senna. La fotografía es de Keith Sutton.


La preparación para su estreno en la Fórmula 1 incluyó también, a lo largo de 1983, una disciplinada ofensiva de Ayrton a las principales redacciones de la prensa brasileña. Además de enviar las fotografías hechas por Keith Sutton y los competentes comunicados de prensa al final de cada etapa de la Fórmula 3, él estuvo personalmente en algunas redacciones.

Keith Sutton (izq.) y Ayrton Senna (der.) compartiendo juntos.


En el periódico 'O Globo', acompañado de Armando Botelho, no se limitó a contactos con los periodistas que cuidaban del informativo deportivo, el editor Cláudio Mello y Souza, el columnista Celso Itiberê y los reporteros Renato Maurício Prado y Paulo César Martins. Fue también al directorio a conversar con Roberto Marino, su hijo João Roberto, un enamorado de los coches, y el hermano de Roberto, Rogério, que se haría un fan también en los años siguientes. 

Senna buscaba ocupar un espacio que Nelson Piquet, con quien ya comenzaba a dividir los titulares, parecía insistir en prescindir. En las redacciones, su llegada fue una especie de redención para los periodistas, ya un poco cansados de la difícil convivencia con Nelson, un campeón mundial que ganaba también sucesivos premios limón (se le otorga el “premio limón” a modo general a los personajes más desagradables en cualquier categoría), por la falta de paciencia y la antipatía con que lidiaba con la fama y, de modo muy especial, con la ignorancia de la mayoría absoluta de los reporteros brasileños en relación al automovilismo. 

Celso Itiberê veía en la ofensiva de Senna y Armando una bien montada estrategia de quien sabía que necesitaba actuar para conseguir visibilidad. En contraposición, Celso percibía una enorme desorganización profesional en la postura de Nelson Piquet:

Ayrton corría, porque tenía una obsesión. Nelson corría, porque le gustaba correr.

Los corresponsales brasileños que trabajaban en Europa también sintieron la diferencia. Eurípedes Alcântara, de la revista Veja, quedó hasta contrariado con las tentativas de Senna de controlar el material que él mandaba para Brasil. Ayrton llegaba a desear escoger las fotos y no dudó en pedir ayuda cuando corrió el riesgo de no firmar ningún contrato con un equipo de Fórmula 1 para 1984: 

Usted necesita ayudarme para que me pueda quedar aquí. Si yo vuelvo, me volveré loco. 

Ricardo Pereira, entonces corresponsal de la oficina de Rede Globo en Londres, oyó de Senna una queja resignada, cuando fue entrevistarlo tras una de aquellas carreras espectaculares en la F3: 

¿Por qué Reginaldo Leme nunca me entrevistó? 

Ayrton Senna (izq.), Reginaldo Leme (centro, delante) y Galvão Bueno (der.) en 1983.


Reginaldo Leme, el principal reportero de Fórmula 1 de Rede Globo, conoció a Ayrton Senna el año anterior, al ser buscado por el piloto en el hotel donde estaba hospedado, el Alt Heildelberg, en las vísperas del Gran Premio de Alemania, en Hockenheim. Antes de la conversación, oyó hablar del nuevo fenómeno, pero había relevado, ya que era siempre asediado por supuestos genios del kart brasileño a la espera de una cobertura simpática. El encuentro, sin embargo, dejó a Reginaldo doblemente impresionado: nunca llegaría alguien a saber tanto lo que quería. Y pocas veces se cruzó con una persona tan tímida. Serían grandes amigos. Y pelearían muy feo.

domingo, 15 de noviembre de 2015

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2.13: "Corazón de pajarito"

El Profesor Nuno Cobra (izq.) y Ayrton (der.) en la Universidad de São Paulo, en 1994.

Ayrton creía que tenía algún problema cardíaco, cuando se encontró con el profesor Nuno Cobra por primera vez, en la Universidad de São Paulo a finales de la temporada de 1983. Acostumbrado a trabajar con atletas olímpicos y practicantes de vela, golf y tenis, Nuno ni sabía lo que era Fórmula 3, cuando el periodista Odyr Cunha le presentó a Senna.

Con alguna notoriedad a causa del trabajo de preparación del tenista Eduardo Oncins y, principalmente, por el acondicionamiento de la tenista Cláudia Monteiro -que superó una hipertrofia prematura del miocardio y conquistó el título brasileño- Nuno nunca había trabajado con pilotos de automovilismo y casi no aceptó la propuesta de trabajar con Ayrton, que, en aquel primer encuentro, le pareció "un poco raquítico". Pero pensó:

En el peor de los casos, yo voy a dejar a este tipo más fuerte.

Y tomó la decisión que cambió su vida. El trabajo de preparación sólo comenzó en Enero de 1984, semanas antes del estreno de Senna en la Fórmula 1, en el GP de Brasil, en Jacarepaguá. En aquella época, Nuno ya esbozaba un método de trabajo que lo haría famoso en la prensa y polémico en los medios académicos: la ingeniería de modificación física pasa necesariamente por el crecimiento mental, espiritual y emocional del atleta.

Todos los exámenes cardíacos fueron hechos y el resultado mostró que Ayrton no tenía ninguna enfermedad. En la visión de Nuno Cobra, era sólo un sistema cardiovascular atrofiado, típico del hombre moderno. O lo que Nuno llamaba "corazón de pajarito": aquel que late y late sin conseguir llevar sangre a lugar alguno, incapaz de atender a la necesidades diarias del hombre, menos aún de un atleta.

domingo, 3 de abril de 2011

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2.1: "Los salvajes"

- Por el amor de Dios, ¡ni te me acerques que mañana tengo una carrera!

En la víspera de las pruebas de la Fórmula Ford, era siempre así. Ayrton llegaba a dormir en una cama separada para no acostarse con Lilian y dar a la libido la oportunidad de poner en riesgo su ritual de preparación. También formaba parte del ritual quitarse el anillo de casado del dedo y colgarla en el cordón de oro de su cuello, para no estorbar la sensibilidad de las manos en el volante.

Fue una temporada de 28 carreras, 22 de las cuales vencidas por él. En la primera, disputada en el circuito de Brands Hatch, el día 1 de marzo, diez días tras la luna de miel en Chicago, Senna, presentado en el programa oficial como "Ayerton" da Silva, un brasileño que hacía su estreno en Inglaterra “después de brillar en el Mundial de Kart”, acabó en quinto lugar. Los pilotos favoritos de la categoría eran el argentino Henrique Mansilla, el inglés Rick Morris, el mexicano Alfonso Toledano, y otros que, de modo fulminante, pasaron a segundo plano cuando Senna conquistó su primera victoria, en la misma pista de Brands Hatch.

Las peleas tampoco tardaron en aparecer. Ya en la cuarta etapa, disputada en el circuito de Mallory Park, Senna tuvo un incidente de pista con Mansilla: en la salida de una curva, disputando el liderato de la prueba codo a codo con el argentino, Ayrton fue empujado hacia la grava con lo que cayó a la segunda posición. En los boxes, los dos pilotos tuvieron que ser separados a la fuerza, Ayrton siendo alejado del rival a quien lo tenía tomado del cuello. En una carta escrita a su amigo Tchê, el día 7 de abril, Senna echaba la culpa por las grescas a un defecto de los coches Fórmula Ford. Eran lerdos además.

- “Es una categoría muy buena, pero los motores son un poco pequeños y, con eso, carecen un poco de aceleración, yo me acuerdo de haber tenido que chocar una rueda para conseguir un adelantamiento. Estoy ahora cogiendo el ritmo al coche y comenzando a dar unas atravesadas. Pero es muy peligroso rodar. Acaba chocando por eso. Estoy experimentando poco a poco, pero llego allá.”

Llegó tanto, y de forma tan determinada, que la sucesión de cerradas, rodadas, choques y virtuales luchas corporales entre los tres pilotos latinoamericanos del equipo Van Diemen -Senna, el argentino Mansilla y el mexicano Toledano- llevó la revista Autosport a publicar un editorial cuyo título, "Locura en la Fórmula Ford", alertaba los riesgos y exageraciones de aquel tipo de pilotaje, "agresivo como no se veía hace muy tiempo en la categoría". El semanario Motoring News concordaba: "Esos chicos tienen talento, pero podían ser más civilizados, compiten como salvajes.”

El inglés Rick Morris, un veterano de diez temporadas en la Fórmula Ford, entonces con 31 años, acabó venciendo una de las pruebas gracias a la pelea feroz entre los tres pilotos de la Van Diemen. E ironizó:

- Muchas gracias, fieras latinas. Debo a ustedes esa victoria.

sábado, 26 de marzo de 2011

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 2: Un correcto Da Silva

En el Corcel verde de Ayrton estaba todo preparado para el viaje de luna de miel desde Santana hasta el hotel Maksoud Plaza, en la región privilegiada del barrio Dos Jardins. Cuando él y Lilian fueron a coger el coche en el garaje de la casa de los padres de ella, la suegra, doña Grizelda, fue atrás, descendiendo las escaleras con una bandeja de dulces:

- Beco, Beco, aquí los dulcecitos para que ustedes se sirvan.
- Doña Grizelda, la última cosa que quiero comer hoy es un dulce…


Era el final de una ceremonia de boda que transcurrió exactamente como Ayrton y Lilian habían planeado en la salida del motel Chalé, dos meses antes. Las fotos que Lilian guardó para el resto de la vida muestran al prometido de pantalones formales, cinturón negro y camisa de seda azul abierta en el pecho. Doña Neyde, seria, miraba al suelo. Milton, pareciendo disperso, usaba sólo una camisa de mangas cortas beige-claro, cuyo bolso dejaba translucir una cajetilla de cigarrillos Carlton. Viviane, con collar, usando un elegante vestido blanco hielo, con maquillaje azul, era abrazada por detrás por el marido, Flávio.

Diez mesas decoradas fueron colocadas alrededor de la piscina de la casa de Senna. La operación de invitar los amigos más íntimos fue tan rápida, que algunos, pillados de sorpresa, ni llevaron presentes. Pero todo fue de acuerdo con los planes, salvo por una broma de Júnior, que empujó a doña Neyde con ropa y todo en la piscina. Júnior fue severamente reprendido por el padre de Lilian.

Tchê vivió ese día un episodio que lo dejó muy triste. Él vio, en un rincón de la lavandería, cubierto por una lona, un torno mecánico que montó a Ayrton. Y arriesgó:

- Ayrton, ¿puedo pedir un presente? Quiero llevarme el torno…
- Por mí, todo bien. Pero tiene que hablar con Miltão...


Ese era el problema. La respuesta:

- De ninguna manera. Voy a llevarlo para la hacienda.

Disconforme, Tchê esperó que Milton se alejara y llevó a Ayrton a una esquina.

- Ayrton, ¡el torno es tuyo!

No sirvió de nada. Tchê pasó la mayor parte del tiempo de la fiesta aislado, conversando con un tío de Ayrton y con Júnior. Al volver a casa, le dijo a su mujer una frase que mostraba toda la tristeza de aquel día:

- Lo que yo no tengo, yo debo a Ayrton Senna...

La noche en la suite presidencial del hotel Maksoud Plaza fue precedida por un ritual que la mayoría de las chicas de familia de Santana adoraba. Lilian entró en el cuarto cargada en los brazos por Ayrton. Al día siguiente, la pareja fue a Chicago a pasar diez días en la casa de Fábio Machado, el primo de Senna que se haría, años después, su socio y director del Instituto Ayrton Senna. Tras diez días con Fábio y su mujer, Nice, la pareja siguió derecho hacia Inglaterra. Allá, la hija única y mimada, acostumbrada con el calor de Brasil y las mesas abarrotadas de las familias acaudaladas de Santana, sufrió dos shocks.

Primero, la casa pequeña, sin aspirador de polvo y con una sala en que había un sofá color mostaza donde exactamente 19 gatos de estimación del morador anterior acostumbraban a dormir. No había forma de cómo eliminar el olor. Todo estaba tan sucio, que la pareja tuvo que pernoctar en la casa de Ralph Firman, dueño de la Van Diemen. Nada de paseo, cine o restaurante.

El segundo shock: en la cena en la casa de Ralph Firman, un bistec, un huevo y una hoja de lechuga para cada uno de los comensales. El condominio era tranquilo, pero parecía ser habitado sólo por personas por encima de los 50 años de edad. Lilian tuvo la sensación de que iba a vivir en un cementerio.

martes, 16 de noviembre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.12: "Casamiento"

La farmacia de Bruno era el punto de encuentro del grupo de amigos de Senna. Fue delante de ella que Ayrton hizo más de una consulta sentimental a su amigo Alfredo. Dentro del coche, él dijo que estaba pensando en casarse con Lilian. Y que, además de estar gustándole la novia, tenía otro buen motivo. Quería tener una compañía en Inglaterra:

- Allá fuera la vida es muy difícil. Tú te das cuenta como ella es de familia, trata a la gente bien y a mi madre le gusta.

La reacción de Alfredo:

- Si es para su bien, no hay problema.

En realidad, Alfredo estaba preocupado por el hecho de que Ayrton era muy joven. Pero sólo daría una opinión contraria si Lilian fuera una de las "gallinas" que conocía en el barrio. Y no lo era. Lilian, según el bien informado Alfredão, era virgen. Ayrton le pidió matrimonio a Lilian inmediatamente tras ir a la cama por primera vez con ella, en el motel Chalé, situado en lo alto de la Serra da Cantareira. De acuerdo con Lilian, la propuesta de Senna fue directa:

- Yo sé que eres muy buena para proponer bodas. Y sé que si yo me voy a correr a Europa, cuando yo vuelva, ya vas a estar casada. Por lo tanto, quiero casarme contigo. Y espero que aceptes.
- También lo espero. Vamos a intentarlo.

Tras una pausa, Lilian preguntó:

- En cuánto tiempo más quieres que nos casemos?
- Dos meses...

La relación de ambos aún no había durado lo suficiente para que Lilian decidiera qué destino dar al voluminoso ajuar que estaba haciendo para casarse con el ex-novio. Dos juegos de sábanas de seda ya estaban hasta bordados con las iniciales "F" y "L".

Dos meses después, todo fue embarcado para Europa en cuatro maletas pesadas, junto con nuevas piezas compradas por doña Grizelda. A la hora de planear como sería la ceremonia, la hipótesis de una boda en la iglesia no fue siquiera contemplada por Ayrton:

- Casarnos en la iglesia, no. Me sentiría como un payaso.

La alternativa fue una ceremonia doble y ecuménica. En aquella época, Viviane, casada con Flávio, hijo de un pastor, ya era una evangélica convicta y consiguió convencer a todos de que la mejor solución sería una ceremonia en que un pastor bendijera la boda. La parte católica apostólica romana de las dos familias sería contemplada con la bendición de un padre, horas antes, en la mañana del mismo día, junto con la boda civil. Y así fue.

miércoles, 27 de octubre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.11: "Inglaterra"

En aquel final de 1980, Ayrton consiguió convencer a sus padres para que lo dejaran disputar el Campeonato Inglés de Fórmula Ford 1600, la llamada categoría de entrada para cualquier piloto que soñara hacer una carrera en el automovilismo europeo. Senna estaba siguiendo la trayectoria que toda la prensa especializada brasileña ya anticipaba para él, tras los resultados que obtuvo en el karting brasileño e internacional. Lito Cavalcanti, uno de los reporteros que cubrieron la carrera de Ayrton en el kart, le dio un simple consejo:

- Olvida el automovilismo brasileño. Ve directo hacia Inglaterra.

Para dar el nuevo paso, Ayrton contó con la ayuda de un antiguo rival en el kart, Chico Serra. Aquel año, Chico enfrentaba una temporada dificilísima en el equipo Project Four (o P4, como antecedente, Ron Dennis sería el gestor de la famosa saga de coches de Formula 1 en el equipo McLaren: MP4 o McLaren Proyect Four) de Ron Dennis de Fórmula 2 y recibió una carta sorprendente de Ayrton. Un fragmento:

- Puedo imaginar lo que debes estar pasando. Pero en el grid acuérdate de que eres muy bueno.

Chico jamás olvidó el gesto: "La gente era canalla. Nadie sentaba para hacer una reflexión sobre la carrera. En ese sentido, la carta de Ayrton fue muy especial.”

Chico Serra indicó a Senna al dueño del más prestigioso equipo inglés de Fórmula Ford 1600, la Van Diemen, de Ralph Firman. No que Chico fuera un gran amigo de Ayrton, más de 20 años después, él insistió en dejar claro que su iniciativa fue más un gesto de gratitud a Ralph, su ex-jefe en la Fórmula Ford 1600, que una ayuda al inicio de la carrera de Senna.

Chico sabía que Ayrton iba a vencer muchas carreras. De ahí la idea de indicarlo a Ralph. Lo que ni Chico ni Ralph esperaban semanas después, durante una conversación en Inglaterra, fueron las exigencias cada vez mayores hechas por Ayrton para correr por Van Diemen. Durante una casual ida de Senna al baño, Ralph, perplejo, le reclamó a Chico:

- ¿Quién diablos él piensa que es?

Años después de haber contratado a Ayrton y vencido con él el Campeonato Inglés de Fórmula Ford 1600 de 1981, Ralph, al reencontrarse con Chico Serra, tenía la respuesta:

- Creo que él sabía quién era.

Oscar Dantas de Medeiros, dueño de la Tranzero, una flota de camiones de transporte de vehículos que operaba en la distribución de coches de la General Motors en Brasil, y de los jeans Pool, fue el principal patrocinador de Ayrton en su primera incursión en el automovilismo europeo. Entró con 180 mil dólares. Ralph Firman, con tanto dinero y un piloto de aquel calibre, no esperaba tanta gratitud de Chico Serra.

martes, 19 de octubre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.10: "Lilian"

Ayrton y Lilian en el día de su boda.

- Vuelta, vuelta!

Ayrton y Alfredo ligaban de coche por la calle Augusta, a finales de 1980. Y finalmente surgió una oportunidad. Senna quería saber lo que Alfredo, el amigo que él tanto respetaba en el asunto relacionado con las mujeres, creía sobre una rubia joven que andaba por la calzada, acompañada de la madre:

- ¿Qué le hallas?

Alfredo ni necesitó responder. Su boca abierta y los ojos clavados dejaban claro que él estaba impresionado. Ayrton continuó:

- Es amiga de mi madre.

Alfredo aprobó con entusiasmo la idea de Ayrton de "atacar". Ellos estaban frente a una tienda de Kopenhagen en el barrio dos Jardins. Lilian de Vasconcellos descendía la calle con su madre, doña Grizelda, y ella percibió la aproximación de Senna y Alfredo.

- Él me está mirando raro.

Una semana después de aquel encuentro, ella terminó una relación sentimental de cuatro años con un ingeniero civil. El abuelo del novio ya tenía el dato de una casa como presente para ellos. Y los padres de Lilian ya habían comprado los muebles. Dos décadas después, sin embargo, Lilian evaluó que hizo lo correcto: "Me dio la impresión de que la gente era muy diferente.”

Al día siguiente tras la ruptura, Ayrton apareció en la casa de ella con "Filhinho", el dobermann de la familia. Obra menor del azar y mucho mayor de la hinchada de las amigas Neyde y Grizelda. Se siguieron días de mucha conversación, intercalados con entrenamientos y carreras de kart, hasta que la relación entre los dos comenzó en serio.

La rutina era típica de las familias ricas y discretas de la Zona Norte: fin de semana en la piscina de una de las casas y esquí en la represa de Guarapiranga. Al sonido de la orquesta de Barry White, la "Love Unlimited", ellos jugaron muchas partidas de "War" y backgammon. De vez en cuando, tomaban un vino. E iban al cine. Ayrton asistió dos veces con Lilian a la película “The way we were” (1973), con Barbra Streisand y Robert Redford. Religión, en esa época, según Lilian, ni pensar: "Cero, nada, simplemente nada.”

En una de las peleas durante la relación, Ayrton y Lilian quedaron sin hablarse, y ella resolvió aceptar una invitación para ir sola a la fiesta de su amiga Lilinha. Cuando lo supo, Senna no lo dudó: fue hasta la casa de Lilinha e interrumpió la conversación de Lilian con uno de los invitados:

- Vámonos ya!

Ella asintió. Dos décadas después, Lilian acordó con cariño aquel "momento machista" del ex-marido: "Lo hallé lindo.”

sábado, 16 de octubre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.9: "Los mundiales"

Los colores verde, amarillo y azul no fueron una elección de Senna. Eran obligatorios. Los organizadores del Mundial de Kart de 1978 habían determinado que los pilotos usaran cascos con los colores de sus respectivas banderas nacionales. El dibujo que Senna iba a adoptar para el resto de la vida no fue ni exclusivo de él, en el inicio. El rival Mario Sérgio de Carvalho, que también iba a disputar el título mundial en Le Mans, en Francia, tenía una pintura idéntica en su casco. En el recuerdo del diseñador Sid Mosca, sin embargo, la inspiración del dibujo fue el estilo de Senna: "Yo quería hacer que saliera algo agresivo de dentro de los ojos. Las dos franjas que hice, en la posición que Ayrton quedaba al pilotar, dan ese efecto.”


Sid Mosca, el genio en los colores que identificaron a Ayrton ante el mundo entero.

Campeón brasileño por primera vez aquel año, Ayrton usaba hasta entonces un casco pintado de rojo y blanco. La solución gráfica concebida por Sid Mosca, un fondo amarillo cortado por dos franjas, verde encima, azul debajo, y por filetes de los mismos colores, jamás fue alterada. A vuelta del Mundial, Ayrton pidió y ganó de Sid la exclusividad del dibujo. Cloacyr Sidney Mosca, un ex-piloto de turismo que intercambió el volante por la pistola de pintura y ganó fama internacional por crear la identidad visual de todos los pilotos brasileños que fueron para el exterior y de algunos extranjeros, como siempre, no cobró nada: “Me quedo muy orgulloso. Al crear un dibujo, voy junto con ellos." Ayrton terminó el Mundial en sexto lugar. Un resultado notorio en una competición en la cual la elección de equipamiento y la estructura del equipo eran tan decisivas que óptimos pilotos brasileños, en años anteriores, no conseguían ni clasificarse.

El consuelo de Ayrton fue, como siempre, aprovechar el viaje internacional para una experta maniobra aduanera que garantizaba a él y al taller de Tchê un precioso stock de piezas importadas. En la salida desde Brasil, Tchê empaquetaba para el viaje un kart completo y registraba el equipamiento, como imponía la legislación. En el regreso, Ayrton traía el mismo viejo chasis, equipado con muchas novedades que tendrían precio ilegal, de ser tasadas por separado.

Senna jamás consiguió ser campeón mundial de kart. En 1979, cuando la sede del Mundial fue Estoril, en Portugal, el título fue perdido a causa de una controvertida interpretación de la normativa, por parte de los comisarios. En la pista, Ayrton venció la batería final contra el holandés Peter Koene y quedó empatado con él en el primer lugar. Sin mayores explicaciones, de acuerdo con los pilotos de karting del equipo brasileño, los comisarios abandonaron el tradicional criterio del enfrentamiento directo entre Senna y Koene en la fase clasificatoria, por el cual Senna sería campeón. Decidieron tomar en cuenta una batería de la fase eliminatoria de la competición en la cual el holandés fuera cuatro décimos de segundo más rápido y le dieron el título.

Diez años después (1989), en Suzuka, Ayrton perdería la oportunidad de ser campeón en circunstancias semejantes: victoria en la pista, decepción a la hora del resultado oficial.

Aún en 1979, Ayrton mandó para Tchê, de Milán, el día 16 de septiembre, otra carta. Un documento de su entrega total a lo que hacía. Incluso quien no entiende de mecánica o automovilismo puede sentir la intensidad. Y para imaginar lo que aconteció después, en los boxes de la Fórmula 1, basta intercambiar los nombres: Fullerton por Prost, Ângelo por Ron Dennis, Aquiles por Yoshitoshi Sakurai, Parila por McLaren, Parma por Silverstone, carburadores por motores turbo. Algunos fragmentos de la carta:

- "Las cosas por aquí están bien, pues Fullerton está muy arrogante y tanto Ângelo cuanto Aquiles (dueños de la fábrica Parila) están para explotar con el inglés. Todo eso, en verdad, porque me conseguí adaptar muy bien con los italianos y con eso el inglés naturalmente se muerde de envidia. Pero todo bien conmigo. Después de mañana partiremos en avión para Estoril. [...] Y todo acabó siendo resuelto con el cambio del balanceo del cigüeñal, o sea, fue intercambiado el aluminio por nylon como el Parila de tiempos atrás y también aliviada aquella biela fortíssima que usted conoce.

Con eso, la vibración de los motores disminuyó bastante y el problema de anillos acabó siendo resuelto. En cuanto a los neumáticos, llegaron de la Bridgestone algunos juegos de neumáticos especiales para cada batería. Con respecto a los chassis, es el mismo del año pasado con algunas pocas alteraciones en el ‘caster’, mangas y distancia entre ejes de un metro y cinco centímetros pues Estoril parece ser muy veloz. Y tomando en cuenta que los neumáticos posibilitan una velocidad mayor aún, se hace necesario aumentar la distancia entre los ejes […]”.

Veloz y agresivo en la pista, Ayrton no era de mucha conversación cuando descendía del coche y se mantenía a la distancia de los otros pilotos, que se referían a él cómo el "42".

- “[…] Estamos sólo un poco confundidos con los carburadores, pues aquel suizo de la fábrica está haciendo un gran misterio para vendernos algunos pocos carburantes, que son de una importancia vital, usted lo sabe bien, no lo necesito explicar. Bien, espero que hayan salido noticias en los periódicos. Busque y compre O Estado de São Paulo, pues estoy enviando noticias directas para ese periódico. Abrazos, Ayrton”.

En el Mundial de 1980, en Nivelles, en Bélgica, un niño alemán de 11 años de edad llamado Michael Schumacher estaba en la platea y no quitó el ojo al piloto que terminó segundo en el campeonato: "Inmediatamente presté atención en una de los caras, su trazado y su tocada precisa. Podías ver que él sería verdaderamente especial, aunque no tuviera un equipamiento especial. Yo me acuerdo que le pregunté a alguien el nombre de aquel piloto. Era Ayrton Senna.”

El insospechado rival Mario Sérgio de Carvalho fue quien discrepó con vehemencia de los que veían de forma negativa el hecho de que Ayrton jamás había conseguido vencer el Mundial de Kart. Para Mario Sérgio, Senna en realidad acabó con la tradición de los malos o discretos resultados del karting brasileño en la disputa del Mundial: "El piloto brasileño, antes de Ayrton, a veces quedaba hasta fuera de los 34 clasificados para la final. Ayrton cambió esta racha con talento y garra, pero también con la óptima investigación que hizo antes de decidir cuál equipamiento usaría en la competición. Él apostó por la novedad de la época, los motores de la fábrica DAP, y terminó vice-campeón mundial.”

Y respecto de la comparación entre Senna y Terry Fullerton, considerado el mejor piloto de kart del mundo por muchos años en la época de Ayrton, Mario Sérgio no vaciló: "Fullerton era muy bueno y rápido, pero Ayrton ‘lo cenaba’, con certeza.”

sábado, 9 de octubre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.8: "Caso perdido"

En 1977, cuando Ayrton fue campeón sudamericano de kart, los brasileños pasaban por una especie de reiterada racha de malas noticias en el automovilismo. El bi-campeón mundial Emerson Fittipaldi, decidido a perseguir el sueño de vencer con un equipo propio, entraba el segundo año de la frustrante saga del equipo Copersucar (escudería brasilera de Formula 1 por aquel entonces). José Carlos Pace, esperanza brasileña en el equipo Brabham, había muerto trágicamente en un accidente de avión, en los alrededores de São Paulo. Nelson Piquet, aún lejos de la Fórmula 1, pagaba el precio de una elección de coche errada y enfrentaba una difícil temporada en el campeonato europeo de Fórmula 3.

Coincidencia o no, había un político que defendía, en Enero de aquel año, la inmediata suspensión de las carreras de automóviles en Brasil, "por lo menos para dar sentido" a las providencias que estaban siendo tomadas por el gobierno, en la época, para contener el consumo de gasolina. Era el diputado José Bonifácio, líder de la Arena en el Congreso Nacional. Él estaba indignado con las excepciones abiertas por el programa de racionalización de combustibles a los pilotos de competición, "esa gente que no hace nada": "No es justo que en los autódromos se continúe el malgasto de gasolina con aquellos coches en una disparada inútil, pues no llegan a lugar alguno, no traen divisas para el país y no educan al pueblo. La medida no implicaría ningún problema, pues los dueños de los automóviles son empresas extremadamente ricas y los corredores disponen de dinero suficiente para pasar el resto de la vida sin trabajar.”

Lejos de la tribuna de la Cámara de los Diputados, en el kartódromo de Interlagos, Milton da Silva parecía más distante que nunca de la idea inicial de que el karting era un "juguete" para que Ayrton canalizara energías y se mantuviera lejos de las drogas y de otros peligros. La medida de su implicación en la carrera ya brillante del hijo en el kart, y también de la insoluble rivalidad con el preparador Tchê, fue un episodio en la preparación para más de una prueba del campeonato de aquel año.

Un error de Tchê en el montaje del motor del kart hizo que a Ayrton no le fuera bien en los entrenamientos. Fue lo que bastó para que Milton, antes de la toma oficial de tiempos, fuera duro en el cobro de Tchê. Hasta Ayrton entró en la discusión para calmar los dos. El clima quedó más tenso aún cuando Senna, acostumbrado a las poles, quedó en quinto lugar en la parrilla de salida. Milton mantuvo la postura de cobro:

- Vamos a ver como va a ser esa carrera.

Al día siguiente, Tchê ya había descubierto la razón del sorprendente quinto lugar. Montó la corona del motor del kart de la manera correcta y se quedó tranquilo, confiado para la carrera. Estaba todo bien. Ayrton largó quinto, pero, en el cierre de la primera vuelta, para espanto de todos, adelantó a los cuatro competidores que estaban a su frente en la frenada del final de la recta. Llegó a abrir nueve segundos de ventaja y, de repente, misteriosamente, comenzó a perder terreno, hasta ser sobrepasado nuevamente por los cuatro pilotos, entre ellos Mario Sérgio de Carvalho, en la 12ma vuelta. En el box, Milton da Silva comenzó a gesticular, impaciente. Tchê, intrigado, se aproximó a la orilla de la pista e hizo un gesto como quien quería saber lo que estaba aconteciendo. Ayrton quitó las manos del volante, intentando calmar a Tchê, como quien dice: “Quédate tranquilo que yo sé lo que estoy haciendo”.

Restando cinco vueltas para el final de la carrera, Ayrton comenzó a aproximarse de nuevo a los líderes. En la penúltima, pasó otra vez los cuatro pilotos. En la misma frenada. En el mismo punto. Tchê saboreó la victoria con un mirar provocador para el padre de Senna. Más de 25 años después, Júnior, testigo cercano de la convivencia difícil de Tchê con el padre de Senna, explicó: "Tchê era como un escudero siempre leal a Ayrton. Los problemas con Milton tenían dos motivos: diferencias en relación entre el que debía y al que se le pagaba y, principalmente, la preocupación de la familia con la creciente implicación de Ayrton en el kart y los riesgos del deporte.”

La tristeza y las palabras duras de Tchê dieron lugar a una sonrisa orgullosa, cuando él exhibió, emocionado, en 2003, una carta de Ayrton, escrita en Milán, el día 16 de septiembre de 1979, en vísperas de la disputa del Mundial de Kart. Uno de los fragmentos fue considerado por Tchê, llamado "español" por Ayrton, una especie de testamento sobre su importancia en la carrera extraordinaria que él aún tenía por el frente: "Es una persona que tiene una responsabilidad increíble en lo que concierne a mi vida, pues quien me puso en este mundo del kart fue mi padre, pero quien me colocó realmente en la dirección correcta, quien me enseñó casi todo que sé, quien me ayudó y estuvo allí en todos los momentos, la persona que me hizo llegar donde estoy y que es la mayor responsable por mis victorias es usted. Y ni imagina cuan agradecido estoy”.

domingo, 26 de septiembre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.7: "Alfredão y las minas"

Los amigos de verdad continuaban del otro lado de la ciudad, en el barrio de Santana. Alfredo Popesco, uno de ellos, era el hijo mayor de Ilse, una viuda, inmigrante rumana, quien sustentaba a sus hijos con la venta de ropa en el garaje de una sencilla casa donde vivía, en la misma calle de Senna. En un comienzo, Ayrton se llevaba más con el hermano de Alfredo, Ricardo, un año más joven. Pero inmediatamente la experiencia, la seguridad y la libertad de los 17 años de Alfredo hicieron que Senna, entonces con 16, quedara más interesado en él. La amistad se construyó a partir del intenso sentimiento de competición de Ayrton. Primero, en la mesa de ping-pong. Alfredo jugaba muy bien. Senna no se conformaba en perder y llegó a irritar a su nuevo amigo con la insistencia de jugar más partidas. Y jugó mucho hasta conseguir, finalmente, vencer a Alfredo, después de meses de mucho entrenamiento.

Y le bastó a Ayrton montar la lancha Sissa en las aguas de la represa de Mairiporã para percibir que tenía otra obsesión en el frente: esquiar mejor que Alfredo, una fiera en el deporte, que, por no tener dinero suficiente, vivía arrimado a los dueños de lancha del lugar. El mismo Alfredo se llamaba "puta de barco". Intercambiaba sonriendo un destrozo o un pequeño reparo por una esquiada. Casi tres décadas después, Alfredo dijo que Senna quedó "desesperado" el día en que lo vio esquiar por primera vez. Inmediatamente, comenzó, en las aguas de la represa, un proceso muy semejante al que había ocurrido en las mesas de ping-pong. Ayrton entrenó hasta el cansancio para tener un desempeño comparable al del amigo "puta de barco". Y lo consiguió, según reconoce Alfredo.

La disposición de "guía turístico" que tomaba cuenta de Ayrton cuando él andaba con sus amigos más cercanos los llevó a ambos a vivir una situación arriesgada. En 1977, ellos se encontraron una noche en la playa de Bertioga, litoral de São Paulo. Alfredo andaba con un viejo Fusca año ‘73 amarillo de la madre y ya dio una riña cuando Ayrton se aproximó con su Corcel 77 también amarillo, equipado con ruedas de magnesio y techo solar:

- Eres un idiota. ¿Por qué no traes alguna cosa? ¿La lancha, por ejemplo?
- Vamos a buscarla entonces.

En el inicio de la madrugada, los dos ya estaban en São Paulo en el Corcel amarillo. En la nueva casa de Ayrton, una mansión en lo alto de la calle Nueva Cantareira, Alfredo tuvo que acompañar, impotente, el ritual perfeccionista de su amigo: calibrado de los neumáticos del remolque, amarre de la lancha, verificación de la documentación, enganche, corriente y combustible para la Caravan del padre de Senna que estiraría el remolque. Todo listo, eran las 3:30 de la madrugada cuando ellos partieron nuevamente de São Paulo para Bertioga. Dos horas después, ya amaneciendo, ni Ayrton, ni Alfredo conseguían mantener los ojos abiertos. En la llegada a Guarujá, después de que los dos se alternaran en el volante entre una y otra cabezada, Alfredo se durmió y la Caravan salió de la pista, yendo a parar en un pantano con el guardabarros abollado y un agujero en el casco de la lancha. Minutos después, un coche de la policía se aproximó, y los dos amigos inventaron rápidamente que habían sido cerrados por un camión. El policía les creyó, partió corriendo en búsqueda del conductor irresponsable del camión y llamó a un tractor para quitar la Caravan de los pobres muchachos del pantano. Ninguno sufrió heridas.

No fue el primer lío vial de Ayrton Senna. Algunos años antes, de acuerdo con Alfredo Popesco, la flota de coches de la familia, entonces formada por un Mercedes verde de dos puertas, otra blanca, de cuatro puertas, la Caravan del pantano de Guarujá y una Belina, fue súbitamente reducida. Lo máximo que Alfredo permitió revelar fue que, tras un fin de semana en Guarujá, Senna llegó en casa sólo con el volante de la Belina en las manos.

En 1976, Ayrton recibió como obsequio de su padre una moto Suzuki de 185 cilindradas. Inmediatamente, comenzó a intentar la hazaña de costumbre: empinar la moto. Pero caía mucho. Y tampoco paraba de intentar empinar y continuar llevándose decenas de porrazos. La situación llegó a un punto en que Milton de Silva decidió simplemente vender la moto. Al saber la decisión del padre de Senna, Alfredo sugirió que él aprovechara la oportunidad para pedir una lancha. Consejo dado, pedido hecho, y Senna, en vez de sólo perder la moto, la intercambió por una lancha blanca de 19 pies, motor Johnson de 115 HP, bautizada posteriormente como “Sissa”. A partir de este momento, la represa de Mairiporã pasó a ser un lugar muy frecuentado por Senna.

Alfredo fue el guía de Senna en el mundo de las mujeres. Ayrton, ingenuo y romántico en demasía para la media del grupo, admiraba la experiencia y la firmeza de Alfredo con las chicas. En una ocasión, sin embargo, la apertura oficial del kartódromo de Natal, en Río Grande do Norte, los dos quedaron iguales en cuestión de inexperiencia. Por primera vez, estuvieron delante de un cigarrillo de marihuana encendido. Alfredo aseguró que, a última hora, asustados, los dos rechazaron el ofrecimiento y optaron sólo por beber. Y que fueron diez días de mucha farra durante los cuales, además de enamorar, los dos tuvieron en las manos, por gentileza de los organizadores de la fiesta, dos vedettes de las calles brasileñas de la época: un Opala "seis cilindros" y un Maverick "V8”.

¿Quién quería saber de marihuana?

Las dunas calientes de Natal y sus tímidas experiencias fueron una excepción. Normalmente, Ayrton, Alfredo y Américo Jacoto Júnior buscaban engancharse con las chicas del barrio durante la misa dominical de las diez horas de la mañana, en la iglesia Salete, en la calle Doctor Zurquim, centro de Santana. Fue en la llamada "misa de los ligones", el agitado punto de encuentro de los hijos y hijas de clase media del barrio, donde Alfredo presentó a Ayrton una morena bonita que acabó haciéndose su primera novia "estable", Rosângela. La relación duró más de un año, pero la primera reacción de Rosângela, después del encuentro en la misa, se resumió a una frase medio decepcionante para Alfredo, lejos de Ayrton:

- Puta, ¡Qué orejón, Dios mío! ¿No tenías a uno mejor para presentar?

De acuerdo con Alfredo, al día siguiente, al conocer más el nuevo novio y también la casa en que él vivía, Rosângela pasó a prestar menos atención a la orejas de Ayrton. La relación acabó un año después, desgastado por una serie de "infidelidades" de Senna. Era la costumbre en el grupo: un noviazgo correcto hasta dejar la novia en casa. Después a irse de farra.

En el abordaje de las mujeres, en discotecas de moda de su generación, como la “Banana Power” y la “Papagaios”, Ayrton insistía en no parecer rico. Detestaba imaginar que una chica saliera con él a causa del dinero que tenía. Una noche, al volante de uno de los Mercedes de la familia, él se aproximaba desde el “Brunella”, otro punto de encuentro famoso de los jóvenes de clase media de São Paulo en el inicio de los años 80, en la calle Gabriel Monteiro da Silva, Jardins.

De repente, Ayrton paró el coche y pidió que Alfredo asumiera el volante. Alfredo sabía del recelo de su amigo e intentó convencerlo a continuar en el volante de Mercedes:

- ¡Ayrton, no me interesa, carajo! ¡Tu no te vas a casar aún con esas mujeres!
- No. Conduce tú.

Cumpliendo con sinceridad el papel de amigo, Alfredo reconoció que adoraba pasar al volante del Mercedes por el frente de las mujeres. Probablemente a causa de la admiración que tenía por la manera tranquila con que Alfredo lidiaba con ellas, Ayrton tomó una actitud poco común cuando Alfredo habló de la pasión que estaba sintiendo por una modelo de la marca Soft Machine. Invitado por ella para un encuentro en Ubatuba, él quería ir, pero no tenía dinero. Para su sorpresa, dos días después, Ayrton apareció con una raqueta de tenis importada que había acabado de ganar a la madre:

- Quédate con ella, véndela y yo digo que la perdí. Después me pagas.

El dinero de la raqueta permitió que Alfredo pasara un fin de semana inolvidable con la modelo, en Ubatuba.

Américo Jacoto Júnior, el Júnior, otro gran amigo de Santana que acompañó a Ayrton por el resto de la vida, era de la misma edad de Senna. Los dos se aproximaron en los tiempos del Colegio Rio Branco, más exactamente durante las partidas de ping-pong disputadas en el centro académico. Júnior, conocido en la época como "Jacotinho", era uno de los hijos de Américo Jacoto, un industrial del ramo metalúrgico del barrio de Tremembé. La madre de Júnior, Aldair Marinelli, fallecida en 1998, era amiga de doña Neyde. Por eso, Júnior era tratado como uno más de casa en la familia Senna de Silva. Él tenía planes de hacer agronomía, pero terminó siendo piloto de helicóptero. Antes, sin embargo, acompañó a Senna a lo largo de la temporada de 1987 de Fórmula 1. Júnior sería usado por los adversarios de Ayrton como protagonista principal del rumor que marcó a su amigo por el resto de su vida.

domingo, 5 de septiembre de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.6: "Sofía"

En una tarde de Julio de 1976, la joven Barbara Gancia, hija de Piero Gancia, ex-piloto y socio de Martini en Brasil, fue al kartódromo de Interlagos a acompañar el entrenamiento de su hermano Carlo. Ayrton estaba en la pista y la impresión que Barbara tuvo del muchacho que Carlo apuntó como "futuro campeón del mundo" no fue de las mejores: "Él no era muy simpático, permanecía lejos del tumulto de los boxes, no se mezclaba y no hacía amistades. No era un ser social.” La imagen de Ayrton, para Cristina Sala, hermana de Maurizio Sala y también una recurrente asistenta del kartódromo, era diferente: un muchacho solitario que fue apodado con el número del kart que pilotaba, "42", y que tenía como compañía el preparador Tchê y, de vez en cuando, el padre. La madre y Viviane raramente aparecían. Leonardo, cuatro años menor, asistió más al kartódromo un poco después.

Cristina y Ayrton comenzaron a tener más intimidad cuando él aceptó las invitaciones del grupo de pilotos que se reunía en una casa de ella, antes de programas que generalmente terminaban en las mesas del restaurante Jucá Alemão, en el barrio del Brooklyn. La casa de Enrico y Maria Luiza Sala, la "Pupi", padres de Maurizio y Cristina, era punto de reunión de un grupo que incluía a Mário Covas Neto, el Zuzinha, Dárcio de Santos, futuro campeón de monopostos y tío de Rubens Barrichello, y otros, que usaban el garaje del fondo de la casa para ajustar o revisar los karts en los fines de semana de carrera. Ayrton era siempre invitado, pero sólo comenzó a frecuentar la casa tímidamente, mientras más interesado fue quedando en Sofia Aidar, una morena de origen árabe extrovertida y atrevida, amiga y vecina de Cristina. Aún siendo menor, él acostumbraba aparecer en la casa de los Sala en un Corcel amarillo que lo hacía muy exitoso.

Me imagino que éste será el Corcel del que está hablando =S XD

A diferencia de los otros pilotos, más interesados en paseos de motocicletas y otros programas juveniles, él era muy serio y, recordó Cristina, adoraba lo que su generación llamaba “papo-cabeça” (término portugués que denota una charla sobre temas serios y no banales): conversaciones filosóficas y existenciales. Le gustaba tanto, que estaba participando de un curso de control de la mente, el Power Mind, del cual habló con entusiasmo, en largos encuentros con Cristina en la casa de ella y a bordo de la lancha que ganó su padre, en la represa de Sabesp, otro asunto obligatorio era el plan de enamorar a la amiga de Cristina:

- Voy a lograr enamorar a Sofía. Lo voy a lograr.

La vacilación de Sofia dejaba a Ayrton exasperado. Y Cristina tenía una explicación: "Ella jugaba mucho con su encanto, pero a la hora de los quiubos caía fuera”. Los otros pilotos aceleraban motocicletas y tomaban helado en lugares de moda. Ayrton, obstinado, llegó a llorar por Sofia en frente de Cristina:

- Ella me enloquece. No sé qué hacer.

Cuando Cristina ya comenzaba a incomodarse con el papel de inútil intermediaria, Senna y Sofia finalmente se entendieron y se comenzaron a enamorar: "Él se reveló como un novio posesivo y conservador, pero afectuoso. Como confidente, no fue difícil, para mí, percibir la influencia, en los gestos, ideas y reacciones, de la postura provinciana de su familia y del estilo autoritario del padre.” En pocos meses, la relación acabó. Luego después, Mário Covas Neto, el Zuzinha, comenzó a enamorar a Sofia. Y en los medios del karting paulista, en la memoria de Cristina, Zuzinha fue llamado por unos tiempos el "novio de la novia del 42". Ayrton dejó de frecuentar la casa de los Sala algún tiempo después.

sábado, 28 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.5: "El mayor rival"

La rivalidad entre Senna y Mario Sérgio de Carvalho, su mayor y más persistente rival en el karting brasilero, era tanta, y ambos estaban con tal frecuencia en la primera fila de la formación de salida, que el momento de autorizar una largada en movimiento, como todas en el karting, se volvía una pesadilla para los directores de prueba. Los karts eran empujados, pero tenían que estar alineados lado a lado, hasta el momento en que el director de prueba agitara la bandera. Ayrton y Mario, intentando predecir, uno en la frente del otro, el momento en que la bandera sería agitada, simplemente no conseguían estar lado a lado. Después de cuatro o cinco vueltas lentas, el director detenía todos los karts y advertía a ambos rivales (Senna y de Carvalho), amenazándolos con enviarlos a la última fila de la parrilla.

Era inútil. Empujando los karts, Ayrton y Mario volvían a vigilarse de reojo y simular falsas largas por cuatro o cinco vueltas más. Ese momento era cuando, por lo general, el director de prueba perdía la paciencia y los mandaba a las últimas posiciones de la parrilla de largada, detrás de 15 pilotos generalmente. Eso casi siempre sucedía. Y casi siempre uno de los dos acababa ganando la carrera, incluso largando de los últimos.

Fue en una de esas carreras donde Senna tuvo un terrible accidente, al final de la recta principal del kartódromo de Interlagos. En medio de la lucha para volver al liderato, tras la penalización, Ayrton despegó del circuito al tocar su kart con la trasera de un rival. Su kart salió volcando para un lado y su casco para el otro. Ayrton acabó tumbado en medio de la recta. Y quien le dio de cara fue Mario Sérgio, corriendo al límite, igualmente dispuesto a volver a ser cabeza después de la penalización en la largada. Sólo tuvo tiempo de hacerle el quite al rival tendido en el asfalto, entrando con dos ruedas en la grava.

El origen de aquel accidente fue un posible error en la ejecución de una técnica que tanto Ayrton como otros corredores de karting usaban para quitar a los adversarios del frente. Tchê, más de 25 años después, lo explica: “Él no los colisionaba. En realidad empujaba los coches afuera de la pista. Los empujaba siguiendo una técnica que le permitiera seguir en pista, al mismo tiempo en que sus rivales iban hacia la grava. Ella consistía en nunca poner el kart por detrás, para evitar salir despegado. La idea era ponerse por el costado, evitando tocar sus ruedas y empujar lateralmente el chasis del adversario”.

Mario Sérgio también usaba la técnica, pero creía que Ayrton abusaba un poco de ella: "Él tenía mucha dificultad al planear los adelantamientos”. La rigurosa economía de amabilidades entre Ayrton y Mario Sérgio no impidió que los dos consiguieran, juntos, una hazaña. En las Tres Horas de Interlagos, en el segundo semestre de 1976, corriendo en pareja y usando neumáticos nacionales, mucho más lentos, ellos superaron a astros de categorías superiores como Chico Serra, Valter Travaglini y otros que usaban neumáticos Goodyear importados. La diferencia de ventaja, en el final, fue de tres vueltas y, aun así, Senna y Mario Sérgio no se hablaron.

Los dos tenían en común la determinación y el profesionalismo. Ayrton estudiaba por la mañana y pasaba las tardes en el kartódromo. Mario Sérgio estudiaba en la tarde y, por eso, usaba las mañanas para entrenar. De lunes a viernes. Hiciera sol, hiciera lluvia. Los resultados aparecían en los fines de semana, cuando los dos estaban siempre disputando la punta al frente de 28-30 adversarios. Para Lito Cavalcanti, periodista especializado y corresponsal brasileño de la revista inglesa Autosport, la hazaña de Ayrton rebasaba el duelo con Mario Sérgio en la pista: "Ayrton era un demonio. Mataba al hijo del dueño del kart.”

El "dueño del kart" era Mario de Carvalho, padre de Mario Sérgio, fabricante y proveedor de piezas de los dos pilotos. Lito añadió: "Noticia, para nosotros, era que Ayrton Senna no ganara.” Mario Sérgio no discutió, pero registró una incorrección que venía siendo repetida por los que contaban la historia de la carrera de Senna en el kart: "Parece verdad, pero no lo es. Al contrario de lo que dicen muchos palmareses de Ayrton publicados en los medios, él no fue campeón paulista de kart en 1976. Senna fue vice-campeón. El campeón fui yo.”

Chico Serra, la gran estrella del kart brasileño en aquella época, reveló, casi tres décadas después, que tenía una rivalidad "extraña" con Senna. Un clima de aversión que sólo existía fuera de la pista, ya que los dos, salvo en competiciones amistosas o de extracampeonato, nunca se cruzaban. A causa de la edad, Chico, tres años más viejo que Ayrton, estaba siempre en la categoría de kart inmediatamente por encima de la de Senna. Aún así, los dos no se hablaban. Para Chico, el hecho de que Ayrton llegara muy rápido y llamara inmediatamente tanta atención hizo que el clima se tornara pesado: "Uno sabía quien necesitaba ser derrotado y el otro sabía quién era la amenaza.”

Sólo un muro separaba el kartódromo de Interlagos de la pista donde se disputaba el GP de Brasil de Formula 1 y las pruebas de los campeonatos brasileños de automovilismo. De acuerdo con Tchê, Ayrton ni se daba al trabajo de subir al muro para ver como era el autódromo. Pero un día, durante los entrenamientos para el GP de Brasil de 1979, él oyó un ruido tan fuerte, que trepó corriendo hacia el muro. Era el Ferrari de Gilles Villeneuve, entrando en la antigua recta “Retão” del circuito (ver trazado antiguo del autódromo de Interlagos). Formula 1, para Ayrton, en aquella época, como él diría en una entrevista a la revista Examen VIP, era "un sueño absolutamente intocable".

En el resto del año, a Ayrton le fue indiferente lo que se pasaba en el autódromo. Tchê tenía una hipótesis para explicar aquella desatención. Creía que Ayrton no se sentía tan seguro con los coches, pues vivía perdiendo rachas para un amigo de Santana, Antônio Portugués. Oficialmente, sin embargo, el comentario de Senna sobre el autódromo era el siguiente: “Ese negocio es muy torpe”.

viernes, 27 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.4: "El español"

Ayrton y Tchê, grandes amigos e inseparables en los tiempos del karting paulista.

Maurizio Sandro Sala comenzó a competir en karts seis meses antes que Ayrton, en 1973, en la categoría Junior. Había hecho el prestigioso curso en la escuela de pilotaje de Carol Figueiredo y la preparación de su motor en el taller del español Lucio Pascoal, o “Tchê”. Maurizio fue la sensación en el kartódromo de Interlagos, hasta que un día Tchê advirtió: “Tiene un niño muy bueno que está entrenando en la pista de Anhembi”.

Era Ayrton, quien venía de una seguidilla de victorias en la categoría Principiantes y Novatos, y estaba llegando a la categoría Junior. Lo que vimos con los dos pilotos, a partir de la primera carrera donde ambos estuvieron en la misma pista, sólo fue un enredo hasta la final de la temporada: colisiones, giros y salidas de pista en todas las ocasiones, sin excepciones, en que Ayrton y Maurizio disputaran posiciones. La razón de tantos problemas, Maurizio recuerda 30 años después, fue una: "Él era realmente más rápido. No me dejó pasar." Más tarde ese año, Maurizio cambió de categoría pasando a Piloto de Competición (PC). Ayrton permaneció en la categoría Junior. Ambos nunca más volvieron a enfrentarse en competiciones oficiales y fueron amigos por el resto de sus vidas. Maurizio y otros conocidos de Ayrton que no pudieron con él en la pista recordaban que, desde el primer momento, Senna dispuso de un equipamiento de calidad y un “compromiso más profesional” que, desde el punto de vista de Maurizio, se debió a la actitud de su padre (Milton): “El estilo Miltão era así: si lo vas a hacer, hazlo bien”. Hacerlo bien incluía, de acuerdo con la indicación hecha por el piloto Aloísio Andrade a Milton da Silva, destinar el kart de Ayrton a las manos de Tchê.

- Si quieres tener un buen motor, habla con el español de Mooca.

Dicho y hecho. El miércoles 26 de Junio de 1974, Milton y Ayrton, por aquel entonces de 14 años, se dirigieron hasta la oficina de Tchê, en Mooca, para pedirle que el motor del kart estuviese listo ya para la carrera de ese año, en Interlagos (kartódromo). Tchê sabía lo que había que hacer con el motor y el coste ascendía a 361 mil cruzeiros (aproximadamente USD 205 o 140 euros). La reacción de Milton, según lo afirmado por Tchê, fue la primera señal de una relación que nunca dejaría de ser frágil y difícil entre ellos.

- Es demasiado económico para que sea bueno.
- Va a ser bueno. Y si el pequeño tiene un buen ritmo, vencerá.


El acuerdo se concretó. En pista, durante los entrenamientos, el “pequeño” tuvo la primera lección de aquel español que tenía, en común con su padre, una poca frecuencia en sonreír. Senna estaba atravesando a bordo de su kart por las curvas, creyendo brindar un espectáculo.

- Chico, ¿quién te enseñó a conducir así?
- Lo aprendí solo, en la pista de Anhembi.

- No es así. Trata de andar más ‘redondinho’ (no entender el significado de la palabra en contexto =___= lo siento).


El domingo, Tchê tuvo el orgullo de agitar la bandera a cuadros para la primera victoria oficial de Ayrton Senna da Silva. Esa foto de la bandera agitada se volvió una especie de marca prestigiosa en su oficina. Luego, en los primeros días de trabajo con el pequeño, Tchê vio algo que no había visto y que jamás volvería a ver en sus 30 años dedicados al karting. Ayrton salía a entrenar llevando, en su mano izquierda, un cronómetro. Un caso curioso de la doble función tanto de piloto como de jefe de equipo que cumplía. Senna no cronometraba la vuelta completa, él dividía el tramo del kartódromo de Interlagos en cuatro tramos y experimentaba haciendo diferentes frenadas, trayectorias, aceleraciones y reglajes que le dieran algunas décimas o centésimas de segundo. Para quien asistía a ver sus entrenamientos, se le veía lento ya que sólo corría al límite en uno de los cuatro tramos por cada vuelta que completaba.

Sólo en el momento en que se recolectaban todos los tiempos era cuando el kartódromo descubría que el kart número 42 era casi siempre el más veloz. Sin el cronómetro en la mano izquierda, bueno, él juntaba en una vuelta rápida todo lo que había aprendido por separado en cada uno de los cuatro tramos del circuito. Charles Marzanasco Filho, piloto en esa época y futuro asesor de prensa de Ayrton en la Formula 1, recordó el resultado plasmado: Foto – Junio 1974. La primera victoria de Ayrton Senna en la categoría Junior, Interlagos. Quien agita la bandera es Lúcio Pascoal, o “Tchê”, el preparador que acompañó a Ayrton hasta su llegada al automovilismo. “El tenía un modo muy especial de frenar. Inclinaba el kart de lado y parecía que el motor se iba a apagar. Se deslizaba por toda la curva hasta la salida, cuando el motor volvía a funcionar ahora con las ruedas en una posición perfecta de adherencia para retomar la acelerada. Ayrton era mucho, mucho más rápido que los otros”. Un piloto en particular, quiso entrar a la prueba en pista.

sábado, 21 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.3: "Deber de casa"

Antes de cumplir los 12 años, cuando frecuentaba ir a una piscina del club Macabi, Ayrton acostumbraba a jugar en el agua con una pequeña de ojos claros que tenía su edad. Ella era hija de Grizelda, una amiga de Doña Neyde, casada con el psicoterapeuta Fábio de Vasconcellos. La pequeña era la bella Lilian de Vasconcellos, quien, años después, seria su novia y la única mujer con la que estaría casado. Más de 30 años después, ella reconoció, el patrón ético y moral de los Senna da Silva, la misma herencia que había en casa. El “lado malo” de esas dos familias, según Lilian, era “la falta de permiso para cometer errores”. Una situación que, para ella, muchas veces impidió que Ayrton aprovechase las buenas cosas de la vida.

- “Ayrton era muy exigente consigo mismo. Él perdió algunas cosas, así como yo también, por el exceso de la obligación de ser. El hecho de que su padre se haya hecho rico de la nada, por ejemplo, hizo que él deseara recorrer un camino propio, sin nada de Milton”.

Para Lilian, el perfil de comportamiento de la familia de Ayrton combinaba bastante con un estilo de bajo perfil, hogareño y conservador, propio de las familias adineradas que poseían casas en aquella región de Sâo Paulo. Y había también, para ella, una gran ventaja en esa forma de ser: "La formación fue moralmente rígida y tenía un lado muy bueno: principios, respeto a las personas y a los compromisos de todo tipo. Fue en ese ambiente familiar donde nació la determinación con la que Ayrton persiguió sus metas."

Es natural, por lo tanto, que Ayrton fuese matriculado por sus padres en el austero Colegio Santana, el mejor y más tradicional del sector. En entrevistas futuras, Ayrton reconoció que su rendimiento escolar disminuyó, ya que su participación en el mundo del kart se hizo más intensa. Aun así, la ex-profesora María do Carmo, más de 30 años después, lo recordaba como un alumno educado, cuyas notas no desentonaban con el promedio de la clase. Y que muchas veces llegaba atrasado del recreo, todo rojo y sudando. Corriendo.

El viejo reto de canalizar las energías continuó en la escuela. Y en el caso de las clases de judo, le salió el tiro por la culata en los patios del Colegio Santana. En febrero de 1989, en una entrevista a la revista Exame VIP, Ayrton contó: “Como todos los Aries, soy un tanto difícil y alocado. En la escuela, era peleador, contaba además con la ventaja de saber judo. Mi madre me puso en la escuela de judo porque necesitaba quemar energías, para estar más tranquilo. Me volví cada vez más peleador. Acabé golpeando muchos chicos en la escuela para apenas entrenar un poco.”

domingo, 15 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.1: "Incas Venusianos"

En los primeros años de vida, Ayrton no dio la menor señal de que podría convertirse en un prodigio de precisión y concentración que asombraría al mundo del automovilismo. Doña Neyde y su hermana mayor, Viviane, fueron testigos a diario de su inquieto comportamiento y de su preocupante promedio de caídas, tropiezos y golpes en su cabeza, algunos de ellos suficientemente grandes como para dejar grandes marcas en su cuerpo y moretones en su cabeza.

Ser zurdo, en aquella época en Brasil, era motivo de preocupación incluso para los profesores. Doña Neyde llegó a agradecer la curiosa oferta de una maestra de Ayrton: ella se ofreció para obligar a Senna a dejar la mano izquierda por la derecha al momento de escribir. La preocupación de Doña Neyde con que en el futuro su hijo se llenaría de hiperactividad la llevó a buscar hasta un neurólogo.

El resultado del examen fue tranquilizador. Ayrton no tenía nada malo. En realidad, era descuidado, según su madre, por ser muy rápido en todo lo que hacía. Era voraz a la hora de experimentar, veloz a la hora de aprender. Lo único que faltaba era descubrir un poco más de precisión en la ocupación de los espacios físicos. Y fue sólo cuestión de tiempo para que el problema desapareciera, llevándose consigo el estilo y la fama de “inquieto”. El neurólogo no sólo hizo un diagnóstico. Sintió un fenómeno.

En 1964, Milton da Silva, cada vez más exitoso en los negocios, llevó a su familia a la región más alta y noble del barrio de Santana, un área donde, gracias a la pendiente geográfica, los residentes tienen una de las más bellas panorámicas de la ciudad. La nueva casa, localizada en la esquina de las calles Pero Leme y Condessa Siciliano, tenía dos pisos, jardín y garaje. Era la calle más bella y confortable.

Los padres de Senna eran admirados por ser personas humildes, a pesar de su riqueza creciente y notoria. Robinson Gaeta, un residente de la calle y amigo de Ayrton, cuando ambos tenían entre 4 y 7 años, era un admirador de la familia Senna. El padre de Robinson, Martino, no ocultó también la admiración que tenía por la belleza de la señora Neyde. Y dijo que la abuela de Ayrton era conocida en los alrededores por las mismas razones.

Dentro de casa, la preocupación de Senna era la destrucción del planeta por los "incas venusianos" y, posteriormente, por los seres tenebrosos, villanos submarinos que emergían del fondo del mar y causaban terremotos, siempre en Japón. Todos los cuales, tras 39 episodios, fueron derrotados por National Kid, héroe de la televisión para Senna y los chicos de su generación. Algunos años más tarde, Ayrton se convirtió en un fanático entusiasta de la serie de dibujos animados “Speed Racer”, un joven piloto de la competencia, siempre dispuesto a luchar por sus amigos, por la justicia y para ser el mejor piloto del mundo, a bordo de un Mach 5. Un coche construido por su padre.



En la calle, Senna era el pequeño que tenía siempre los juguetes más hermosos y caros, por lo menos así lo recuerda Virginia Bertinni, una vecina de Ayrton tres años mayor que él. Muy tímido, a Ayrton le gustaba prestar todo lo que llevaba a la calle: “Él era adorable. Tan agradable que algunos se aprovecharon y trataron de dejarlo ver como un tonto. Todo lo que le pedían que hiciera, él lo hacía. Le pedían prestado todo. Él siempre prestaba y se quedaba sentado en la acera, mirando.”

Cuando el pequeño entró al kart por primera vez, la ternura que inspiraba dio paso a la incredulidad. Sería así por 30 años. João Alberto, un vecino seis años mayor que Senna, amigo de su hermana Viviane, estaba entre las personas que presenciaron la primera vez que Ayrton se estaba ajustando en el banco anatómico del kart fabricado por su padre y corrió: “Fue escalofriante. Él tenía unos cuatro años y todo el mundo lo veía andar en el kart. Ya en la primera vuelta en la calle de tierra, nos quedamos impresionados con la noción que él ya tenía.”

Al poco tiempo, los sábados, domingos y festivos, Milton empezó a llevar a Ayrton, sus amigos y al kart a lugares más amplios y cerrados, para que se divirtieran con más seguridad. Podía ser en una subdivisión cercana a la carretera Fernão Dias, en las afueras de Sâo Paulo para el sur de Minas, o en las zonas de construcción de Marginal do Tietê.

El lugar favorito durante años, fue otra subdivisión, ubicado en la parte alta del barrio, en Palmas do Tremembé, futuro barrio de mansiones, aún baldío en aquella época. João Alberto fue uno de los primeros adversarios de Senna al volante: “No se podía. Yo tenía unos doce años y no corría como él, que tenía solamente seis.”

Al principio, Milton acompañó a los niños en el espectáculo de karts con precaución. Siempre había un adulto cerca, ya sea él o Pedro, el conductor de la familia. Después, poco a poco Ayrton fue ganando autonomía. A los siete años, ya iba por cuenta propia hasta el taller mecánico de Martino Gaeta, padre de su amigo Robinson, para proveerse de un lubricante que se utiliza en las ruedas del kart, y acababa quedándose: “Puso su lubricante en el kart y se quedaba por allá. Adoraba observar los coches y el trabajo en el taller.”

En 1968, durante un fin de semana en la ciudad de Itanhaém, litoral de Sâo Paulo, la familia de Ayrton se llevó un susto que después se convirtió en una anécdota que sacó carcajadas. Senna, de apenas ocho años, fue llevado a la casa de playa de la familia por el delegado de la ciudad, quien lo sorprendió conduciendo solo la camioneta veraniega de su padre Milton. Ayrton era tan pequeño, que el delegado pensó que el vehículo estaba sin conductor.

A los diez años, Ayrton tuvo una especie de aventura secreta. Unos vecinos de la familia ubicados al final de la calle Condessa Siciliano, Norberto Vieira Lima, en aquel entonces de 18 años, y su hermana menor, Vera, salían con él en un coche, un Puma, y sin que Milton ni Neyde se enterasen, entregaban el volante a él. Ayrton, según Vera, apenas lograba alcanzar los pedales. “Pusimos un cojín para que conduciera el coche. Y le encantó. No sucedió nada porque él siempre fue muy prudente. Ayrton fue muy audaz, sí, pero muy responsable, sabía lo que estaba haciendo.”

Biografía amateur de Ayrton Senna basado en "Ayrton, o herói revelado" (inglés)
Parte 1
- Hecho por Eneida Queiroz (Brasil)



Treinta años después de aquellas escapadas para saciar el hambre intenso y precoz de conducir, Senna fue divisado por Vera en una calle del barrio de Morumbi, después de vencer el GP de Japón de 1993. Vera estaba con su hijo Renato, de 12 años, y se aproximó al Mercedes donde estaba Senna. La sorpresa y satisfacción fueron tan grandes, que Ayrton insistió en que ella entrara a su automóvil junto con el pequeño, para retribuir las vueltas en el coche a escondidas en las calles de Santana. Vera entró y Senna puso a su hijo al volante del Mercedes. Dieron una vuelta para recordar aquellos tiempos del Puma.

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1: Palmas do Tremembé

Milton Guirado Theodoro da Silva siempre fue el primero en decir que jamás planeó o soñó que su hijo se convertiría en un piloto de carreras, aun cuando construyó para él, en seis meses, un kart equipado con frenos a disco y un motor extraído de una picadora de caña que le permitía alcanzar una velocidad de hasta 60 kilómetros por hora.

Al comienzo, era incluso un juego más para su hijo inquieto y agitado, facilitado por el hecho de que Milton era dueño de una fábrica metalúrgica. Un hombre de origen humilde, hijo de un conductor de Horto Florestal (Sâo Paulo), Milton empezó a construir su fortuna personal en el negocio de compra-venta de automóviles, negociando con las tiendas ubicadas en los alrededores del complejo penitenciario de Carandiru, en el barrio de Santana, zona norte de Sâo Paulo.

Hábil y riguroso en el trato con el dinero, Milton no dejó pasar mucho tiempo antes de acumular un capital que le ha permitido no sólo la financiación de los dueños comerciantes, como ampliar el negocio y construir una metalúrgica Universal, que lo transformó en un próspero proveedor de la naciente industria automovilística brasileña. Milton también entró en el rubro de la construcción civil y, años más tarde, se convirtió en el propietario de decenas de haciendas y de millares de cabezas de ganado en la región Centro-Oeste y en Bahía.

“Miltão”, como siempre ha sido tratado por amigos y familiares, incluyendo a su mujer, Doña Neyde, gustaba de los coches y de las carreras. Sin embargo, por mucho que él desease, se puede decir que nunca se le pasó por la cabeza que Ayrton se convertiría en un piloto de competición.

Dentro de Sudamérica, el automovilismo brasileño era una fuerza. Las pocas carreras, en aquel inicio de los años 60, eran muy peligrosas y a veces fatales, tanto para los pilotos como para los espectadores, especialmente cuando se corría en circuitos urbanos, como los de Piracicaba, Petrópolis y Río de Janeiro.

Un retrato de la época: en un fin de semana de octubre de 1964, en el circuito de Barra da Tijuca, se produjo un episodio que muchos en deporte consideran un acontecimiento único en el automovilismo mundial: un mismo coche, un Alfa Giulia, mató a dos personas, en la misma carrera, en dos momentos diferentes, con dos pilotos distintos al volante. En el primer accidente, el piloto Mario Oliveti arrolló a dos guardias de la policía militar, uno de los cuales murió días después. Posteriormente, Carlos Augusto Lamego se hizo cargo de la misma Alfa Giulia para terminar la carrera, aunque no estaba inscrito en la prueba. Patinó, perdió el control de su coche y se dirigió en dirección hacia los espectadores. Una joven murió instantáneamente.

El kart iba a ser, por lo tanto, un juguete. Una alternativa a las bicicletas y los carritos de rodamiento (similar al kart, sin motor, se usa frecuentemente en bajadas) de aquel niño que nació mediante parto normal a inicios de la madrugada del 21 de marzo de 1960, en la maternidad tradicional Pró Matre, en Bela Vista, zona central de Sâo Paulo.

La casa en donde Ayrton pasó los primeros cuatro años de su vida perteneció a João Senna, padre de Doña Neyde, y estaba ubicada en la esquina de la Av. Aviador Gil Gilherme con la Av. Santos Dumont, a menos de 100 metros del Campo de Marte, una gran superficie donde funcionaban el Parque de Material de Aeronáutica y un aeropuerto.

jueves, 12 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Prólogo: Los enigmas de Imola

Era la 1:27 de la tarde (horario local italiano) del 1ro de Mayo de 1994, cuando Ayrton apareció desde el fondo del box de Williams, su mono amarrado a la cintura, puntualmente para entrar en el coche y salir a enfilarse para la formación de largada. Como lo hacía en todas las carreras, el camarógrafo Armand Deus, de Rede Globo Brazil, presionó el botón de su cámara Sony Betacam y empezó a capturar imágenes. Un procedimiento de rutina. No era una transmisión en vivo. Las imágenes capturadas serían utilizadas para realizar un reportaje sobre la carrera que el corresponsal Roberto Cabrini editaría al final del día, a tiempo para ser enviadas a Rio de Janeiro y exhibidas en el programa “Fantástico”.

No era un día de sonrisas para nadie en el circuito de Imola. Mucho menos para Ayrton, quien por años ha sorprendido a mecánicos, ingenieros, periodistas y novias con su capacidad de concentración en los instantes previos al inicio de la carrera, haciendo que todo a su alrededor se vuelva estrictamente invisible e inaudible. Sus ojos, en esos momentos, parecían estar en otra dimensión. Su seriedad formó una pared de la que pocos se atrevían a acercarse, sin importar si era un pariente familiar o una relación contractual.

Para algunos, en aquellos momentos Ayrton anticipaba curvas y movimientos de otros pilotos. Para otros, rezaba. Otros aún creían que esa era una travesía sensorial para un mundo lleno de furia que sólo cabía y existía en el cockpit. Una travesía sin vuelta hasta que su carrera terminara.

La cámara de Armand Deus sigue grabando cuando Ayrton se aproximó a la parte trasera de su Williams FW-16 y puso sus manos sobre el alerón. Tuvo una fugaz conversación con el ingeniero David Brown sobre la suspensión trasera del coche. Después, sus ojos comenzaron a alternar entre la nada y el Williams, que aún estaba sin ruedas y suspendido entre los caballetes, recibiendo los últimos ajustes de los mecánicos.

Era más que una habitual concentración. Había una preocupación contenida y también una tristeza solemne e impotente. Estaba ausente en su semblante, como a inicios de aquel año, esa intensidad y esa mirada depredadora de los tiempos de Lotus y McLaren. Ni siquiera el rápido comentario de Patrick Head, director técnico del equipo Rothmans Williams Renault, parece disminuir la distancia que Ayrton mantenía con todo lo que lo rodeaba.

Algún pensamiento finalmente lo rescató de aquella extraña divagación para el ritual del cockpit: pasamontañas, casco, mono cerrado hasta el cuello en una disciplinada espera, de pie, con las manos cruzadas sobre la cintura, aguardando la orden de entrar en el coche y ajustar el cinturón de seguridad.

Las imágenes grabadas por Armand Deus en el box de Williams y, minutos después, las que fueron capturadas en la formación de salida, cuando Ayrton cambió la rutina y se quitó el casco, se hicieron históricas. Provocaron el sufrido ejercicio al cual millones de personas, especialmente los brasileños, se someterían a hacer durante los días siguientes: ¿qué estaba por detrás de aquellas últimas miradas, gestos y silencios? Habían muchas posibles respuestas, solas o combinadas. Dentro y fuera de la pista.

Schumacher estaba allí, casi a su lado, más que nunca dispuesto a destronarlo. Roland Ratzemberger murió después de una colisión a cientos de metros más adelante, el día anterior, y esto lo hizo, por al menos durante algunas horas, desistir de correr. Rubens Barrichello, a quien Ayrton venía tratando como si fuese un hermano menor en las pistas, sobrevivió a un terrorífico accidente el viernes.

Aquel Williams que él llamaba el “asiento eléctrico”, un coche arisco y difícil de manejar, estaba desgastando los neumáticos con una preocupante rapidez. Y, en la noche anterior, Ayrton había oído una grabación. Una conversación entre Adriane Galisteu (novia por aquel entonces) y un ex-novio. El letrero anunciando “1 minuto” fue mostrado. Veinticinco motores de Formula 1 comenzaron a rugir.

Ayrton, a la hora de correr, acostumbraba a dejar de lado todas las preocupaciones. Por nada del mundo mezclaba las emociones en el cockpit. En unos segundos más, él se entregaría de nuevo a la aventura que había comenzado a los cuatro años de edad: el sonido de un motor de picadora de caña con tres caballos de fuerza.

A CONTINUACIÓN ► Capítulo 1: Palmas do Tremembé - Introducción

martes, 10 de agosto de 2010

[E S T R E N O]

Muy pronto estrenaré en mi blog un aporte que, bajo mi punto de vista, resulta muy interesante y muy importante... interesante porque en primer lugar, se trata de un libro... más exactamente de una biografía. En segundo lugar, por la persona (o personaje) que está retratada en ella. En tercer lugar, porque me ha resultado demasiado complicado encontrar una traducción del libro completo en internet y en español (el archivo original donde quiera que busquen y/o googleen, yahooeen, msneen, altavisteen, etc. está en portugués). Finalmente y en cuarto lugar, es importante porque es hecho por mí (me refiero a la traducción, claro está, los verdaderos créditos son al autor del libro a quien felicito enormemente por semejante trabajo).

El libro no es nada más ni nada menos que: "Ayrton, o herói revelado" ("Ayrton, el héroe revelado") de Ernesto Rodrigues. Una biografía inédita, muy por lejos de todo... pero TODO lo que he leído hasta este preciso momento de mi vida sobre el tricampeón mundial de Formula 1 brasileño: Ayrton Senna da Silva, ya sea en internet, en la TV o en libros... mi mentor, mi ejemplo a seguir. Realmente es una biografía que vale la pena con creces leer si es que son unos inflaqueables seguidores del astro paulista del mundo motor. Muchas historias fuera de cámara, amoríos, conflictos, facetas y novedades sobre la vida íntima y personalidad de Ayrton se muestran en esta espectacular compilación de Rodrigues.

Aclaro de antemano que iré subiendo de a poco capítulos de esta biografía, que a su vez se sub-dividen en subcapítulos, debido a que el libro es LARGUÍSIMO... de hecho aún estoy traduciendo páginas y pareciera que el avance no es notorio, pero haré todo lo que esté a mi alcance. También quiero acotar que se trata de una traducción amateur hecha por mí, por lo que perfectamente puede estar susceptible a errores o malinterpretaciones, que agradecería, en caso de que existieran, me las comuniquen detalladamente y debidamente. Se trata de un trabajo que he querido compartir con ustedes por diversión y les pediría un poco de comprensión, he hecho todo lo que está a mi alcance para que la traducción sea lo más correcta posible y de fácil lectura para los visitantes de habla hispana y fans de Ayrton de este blog.

Como dato, hablando un poco sobre la investigación del periodista brasileño, para elaborar la biografía Ernesto Rodrígues tardó dos años y entrevistó a 213 personas en Brasil, Argentina, Inglaterra, Italia, Francia, Portugal y Japón, como informó en su momento (remontándonos a 2004, año en que salió al mercado el libro) el semanario carioca Veja.

Prontamente subiré el prólogo de este libro, que actúa como una suerte de flashback volviendo a aquella fatídica tarde del 1ro de Mayo de 1994, titulado: "Los enigmas de Imola".

¡Atentos mis estimados! =)

domingo, 9 de mayo de 2010

4th tribute to Ayrton Senna - We'll never forget you [SPECIAL May 1st, 1...

Mi cuatro video tributo dedicado a Ayrton Senna en conmemoración de sus 16 años, tras aquel fatídico 1 de Mayo de 1994 en el Gran Premio de San Marino de Formula 1.

La música es de Lucio Dalla y el tema se titula: "Ayrton".

Ayrton Senna - GP Monaco 1993 - Final lap with FUJI-TV comments!

UNA ESPECTACULAR VICTORIA DE SENNA EN TIERRAS MONEGASCAS!
El rey de la lluvia y el rey de Mónaco! Salud!

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