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martes, 14 de junio de 2011

De dulce y agraz con un final de infarto

Lluvia... mucha lluvia fue lo que finalmente vi en Canadá, a ratos un verdadero diluvio, a ratos una carrera sobre mojado, finalmente eso que muchos (incluyéndome por cierto) estábamos esperando con ansias: una carrera con precipitaciones y mucha agua, acabó por darse... y vaya de qué forma.

Fue una carrera muy rara que comenzó muy distorsionada con la salida del SC desde el inicio de la vuelta uno, tal cual ocurrió en el GP de Japón de 2007 (si es que no hubo otra más reciente, pero fue la primera que se me vino a la cabeza). Luego cuando se marchó comenzó lo bueno, con Vettel en cabeza disparándose como una bala, un Alonso segundo que no iba demasiado fino, de hecho se estaba alejando del campeón 2010. Massa finalmente, que iba tercero, asechaba constantemente los espejos de su compañero, todo indicaba que quería dar el zarpazo pero no lo conseguía. Atrás los McLaren de Button y Hamilton, en ese orden, acercándose peligrosamente al paulista, los nervios se me pusieron de punta, hasta que llegó lo impensado... un pequeño suspiro...



Con la cagada en McLaren Felipinho ya tenía un break, porque justo después del incidente entre los ingleses salió el SC. Ahora estaba detrás de los Lotus Renault GP de Heidfeld y Petrov, sin embargo, cuando salió de pista ocurrió otro suspiro, esta vez mucho mayor... inclusive tanto, que se llegó a pensar que la carrera llegaba hasta ahí, esta vez gracias a la lluvia.



En la vuelta 25 paró todo, bandera roja, estaba cayendo un diluvio. Mención aparte para Ferrari: Alonso iba 2do delante de Felipinho, de pronto cuando todos comenzaron a hacer sus pitstops el español recibió neumáticos intermedios pero ¡sorpresa!, la lluvia se intensificó y tuvo que volver a cambiar a cauchos de lluvia extrema. Felipe siguió con las naranjas, no paró y salió ganando aunque no subió posiciones... siguió siempre 3ro, detrás de Kobayashi, otra sorpresa de la jornada.

Cuando se relanzó la carrera muy muy tarde, aprox. 2 horas después (cayó un chaparrón, la pista se anegó y hubo maniobras de extracción de aguas mientras seguía lloviendo, berf!), y entonces Felipe seguía a las espaldas de Koba, era imprescindible que Massa lo adelantara primero porque Seb nuevamente se estaba escapando, segundo porque era más rápido que Koba y tercero porque Schumacher, que iba cuarto, se estaba acercando peligrosamente... empecé a ponerme nervioso, por un momento ahora sí veía a Felipe luchando adelante... pero...



En una remontada y con la frialdad pura de un zorro viejo, Schumacher aprovechó el duelo entre el japonés y el brasileño para abrirse paso, fue aquí donde Massa también tomó ventaja y pasó a Koba... pese a la escalada seguía tercero, aún un buen resultado... hasta que cayó el balde de agua fría y se entumecieron las expectativas:



Massa había repostado y cambiado a neumáticos de lluvia extrema otra vez, cuando volvió a pista estaba 6to, pero al intentar pasar a Karthikeyan en calidad de rezagado se fue por la zona húmeda, patinó ante lo que el mismo Felipe calificó como "una sucia maniobra de él, acelerando cuando estaba por pasarlo" y su 150° Italia rozó el concreto. No retiró (vaya que me habría cabreado si sí) pero destrozó la trompa, tuvo que parar otra vez y perdió 6 posiciones más, cuando salió de boxes ya estaba 12vo.

Hasta ahí pensé que la carrera había acabado, las esperanzas... todo... la maldición del Circuit Gilles Villeneuve la agarró contra Felipinho, pero él entonces a punta de un espíritu de lucha y ayudado por otro SC cortesía del toque de Alonso con Button que dejó al asturiano a la deriva del trazado sin poder volver, comenzó una remontada increíble que selló justo a CENTÍMETROS de terminar la carrera con un zarpazo que es digno de destacar sobre, adivinen quién... Kobayashi... el japonés tuvo un despiste personal y cayó hasta la 6ta posición, que finalmente quedó en 7ma :)





Dulce y agraz... dulce por la garra y la lucha, estando 3ro y remontando desde abajo por colarse en la zona de puntos, por hacer soñar con su primer podio, por pensar inclusive que podría plantarle cara a Vettel, por estar inspirado en Canadá. Agraz porque por un solo error, el podio se escapó de las manos y podría haber sido un poquito más que un 6to puesto.

miércoles, 8 de junio de 2011

Karl Wendlinger, cuando el cerebro de piloto se borra de la cabeza


“Pensé en aquel accidente dos veces, la primera con Rosberg, y la segunda con Pérez”. Peter Sauber volvió al pasado cuando vio a su piloto estampado contra el muro en el pasado Gran Premio de Mónaco, donde revivió uno de sus peores momentos en la Fórmula 1: el día en el que Karl Wendlinger se estrelló de idéntica manera con otro de sus monoplazas, el 12 de mayo de 1994.

A diferencia de aquel accidente, de aquella época, el mexicano podrá correr este domingo en Canadá, mientras que el austríaco vio truncada una muy prometedora carrera deportiva. Wendlinger personificó así esa doble y a veces cruel cara de la competición automovilística: por cada triunfador, otros muchos talentos quedan desplazados de la noria para no subirse nunca más a ella. Algunos, como Wendlinger, después de casi dejarse la vida.

En coma durante diez días

Fue un mayo verdaderamente dramático. Senna y Ratzenberger habían fallecido en la carrera anterior, en Imola, y a menos de cuatro minutos de empezar la primera sesión en Mónaco, apareció estrellado el Sauber de Wendlinger. Pero entonces el muro estaba mucho más cerca. El piloto mexicano pudo prepararse para el impacto dentro de un habitáculo más protegido. Pero el austríaco golpeó directamente con su casco contra los bidones de protección. Wendlinger entró en coma durante diez días.

A finales de 1989, Mercedes había seleccionado a tres jóvenes para su programa en el Mundial de Resistencia, las mejores promesas de la época: Karl Wendlinger, Michael Schumac
her y Heinz Harald Frentzen. En 1993, cuando Peter Sauber entró en la Fórmula 1, fichó al piloto austríaco. Era tan rápido que Keke Rosberg llegó a decir de él que “estaba logrando fenomenales resultados en entrenamientos, pero parece que está también buscándose el “big accident”. Sus arrancadas son espectaculares. Hemos visto en él puro talento, parece que tiene un enorme potencial…” 1994 comenzó confirmando las palabras de Rosberg. Fue sexto en Brasil y cuarto en Imola. Pero, desgraciadamente, también llegó el gran accidente…



El último recuerdo de Wendlinger fue de la noche anterior, una final entre el Milán y el Salzbursgo. “Lo siguiente fue despertar, diez días después, en un hospital de Innsbruck”. Desde el momento del impacto había estado en coma. No recordaba nada. Su mujer, Sophia, y su madre, le intentaron explicar todo. Le daba igual. Porque su cerebro tampoco funcionaba como antes. Lo descubrió a bordo de un monoplaza de Fórmula 1.

El dilema tras un accidente

El austríaco vivió el dilema de todo piloto accidentado. O llevar a cabo una larga recuperación que deje calar en el subconsciente el impacto emocional, o acelerar el retorno para evitarlo y no perder los automatismos del pilotaje. Wendlinger escogió lo último. “En la Fórmula 1 no puedes esperar dos años para volver…” Si funcionaba, el contrato para 1995 estaba en la mesa.

En diciembre de 1994, en Barcelona, el austríaco volvió a pilotar. “No tenía fuerza muscular, en el cuello, la cabeza me dolía en los baches...” pero, sorprendentemente, logró el mismo tiempo que su colega Heinz Harald Frentzen. “Al llegar a casa le dije a mi mujer que lo bueno es que era mejor que antes”. Pero en febrero de 1995, cuando volvió a pilotar, descubrió lo mucho que se había equivocado.

Tres años para recuperar el cerebro

“Fue como si todo el “software” de la competición se hubiera borrado”, descubrió con amargura, “no tenía coordinación, concentración…” Todo lo instintivo para Wendlinger había desaparecido. “No era el mismo, hablaba igual, andaba igual, pero sus reacciones no era las mismas”, comentaba Max Welti, el team manager de la época. “Lo triste es que creo que ni siquiera el propio Karl puede decir cuáles son las diferencias en su pilotaje…” Tras solo cuatro carreras, en Sauber lo vieron claro y le apearon del coche. Tocaba Mónaco. “Sin duda, volví demasiado pronto”.

“Recuperar mi cerebro costó tres años, si no más… Después de las lesiones, de la recuperación, mi personalidad fue diferente”, reconocía recientemente. A pesar de que Audi le fichó para su equipo de turismos en 1996, no fue hasta 1997 cuando Wendlinger pudo ofrecer un rendimiento consistente al volante. “El software se recuperó”, reconoció. Y aunque se centró en los turismos -ganó el FIA GT de 1999- y sigue corriendo en el Campeonato GT1, el sueño de la Fórmula 1 se desvaneció aquella mañana del 12 de mayo en Mónaco.

¿Qué pensará en su fuero interno el piloto austríaco, viendo a su compañero de generación, con quien se medía al mismo nivel, lograr siete títulos mundiales? Como diría Stephen Hawking, “la vida no es como nos gustaría, justa o injusta, buena o mala. Es como es…” Seguro que esta es la lección que hubo de aprender Karl Wendlinger en la Fórmula 1.

domingo, 29 de mayo de 2011

Para el olvido (x2)... culpa de Hamilton

Creo que pocas veces no me había sentido tan enfurecido en una carrera, no fueron las paradas en boxes de Ferrari ni el ritmo de Alonso v/s el de Felipinho, ni la estrategia, ni los neumáticos, ni el coche. Mónaco era la oportunidad y LA oportunidad de poder reivindicarse tras el triste adiós, cortesía de una caja de cambios rota, en Montmeló hace una semana. El circuito en que la aerodinámica y el motor pasan a un segundo plano, y tanto la estrategia en pista como la habilidad al volante pasan al principal, era como para pensar que Felipe podía hacerlo... ¿difícil? Sí, largando 6to en una parrilla de clasificación que prácticamente sentencia los resultados homónimos en carrera se veía difícil, más aún hablando de que gran parte de los rivales directos estaban allí. Era como para pensar... era...

Massa largó neutral, no perdió ni ganó nada y se mantuvo 6to, pero apretaba constantemente y eso me dio esperanzas. Clara prueba de ello fue su adelantamiento a Rosberg mientras tenía en los retrovisores a Maldonado (quien hizo también una fenomenal carrera y, fue víctima también de Lewis) y su escalada hasta llegar inclusive a la 4ta plaza temporal, detrás de Alonso y delante de Hamilton. Entonces fue allí cuando vino una de las maniobras más ridículas, innecesarias e imposibles que haya visto en mi vida desde que veo Formula 1 en 2005:



Felipe aguantó a Hamilton y lo aguantaba bien hasta la vuelta 34 cerrándolo limpiamente en varias ocasiones, habrá estado un par de vueltas así cuando en ese giro, al llegar a Loews, Lewis intenta algo que él lo llamaría "adelantamiento": intentar robarle la plaza a Felipinho pasándolo entre el circuito y el pianito del vértice interior de la curva, a sabiendas que Felipe ya lo había cerrado y que tampoco le había dejado espacio. No contento con esto, Lewis insiste en finalizar la maniobra y se engancha con el 150 Italia de Massa, soltándole piezas aerodinámicas del coche italiano, cargándose partes del alerón delantero y dejando seriamente dañado el monoplaza. Pese a los destrozos, Lewis no consiguió su cometido hasta unos pocos metros más allá, cuando ya en la entrada del túnel, saliendo de Portier, adelantó a Felipinho tocándolo nuevamente, con lo que logró su objetivo de sumar una plaza, pero Felipe producto del toque acabó yéndose contra el guardarrail del túnel y para cuando salió de éste ya tenía el coche inutilizable, suspensión rota y chao carrera.

No contento con esto no tardé demasiado en descargar mi ira en twitter contra el tipo, lo que hizo es digno de un niño impaciente, inmaduro y ansioso que quiere llevarse por delante a todo el mundo. La sanción a Hamilton (como correspondía) demoró demasiado, justo después del incidente de Felipe otro coche: el de Schumi, quedó varado entre Rascasse y Anthony Nogues con lo que el SC salió a pista. Era lógico que allí hubiese caído la sanción, pero finalmente Hamilton recibió un miserable drive through cuando ya el coche de seguridad se había marchado. Una vergüenza.


Por si no fuera poco en otra maniobra, ya más adentrada la carrera, justo después de reanudarse producto de una bandera roja (choque de Petrov sin consecuencias graves, felizmente), Hamilton intentó adelantar a Pastor Maldonado por la zona y forma más insana posible: en St. Devote, con el venezolano delante, trató de hacer el zarpazo yendo por el "interior" (sí, el "INTERIOR" de la curva) cuando Maldonado ya le había ganado el interior, saltando un resalto del piano que delimita el vértice de dicho giro. Otra vez logró su cometido, pero producto de la maniobra Maldonado fue empujado por Lewis hacia las protecciones del guardarrail y se tuvo que despedir de la carrera. Otra cagada más para sumar...


Primera pero no única, ya en el inicio de la carrera y ante la ralentización de Schumacher por sus gomas desgastadas, Hamilton lo adelantó en St. Devote por el interior de manera "limpia" (entiéndase por limpia la maniobra de adelantamiento consumada, y las entre comillas por el toque sutil con Michael que ello implicó).

En fin, lo más increíble de todo fue que las únicas sanciones que Hamilton se llevó consigo fueron el drive-through en carrera (producto del incidente con Massa) y los 20 segundos adicionales a su tiempo final de carrera (producto del incidente con Maldonado). Una porquería, el tipo la sacó barata, la FIA queda pésimamente mal parada, los comisarios demuestran ser un chiste y además... Hamilton se descarga al enterarse (aun habiéndola sacado barata con la sanción) diciendo: "It's just ridiculous. These drivers are absolutely frickin' ridiculous. Just stupid." Todo en alusión tanto al brasileño como al venezolano. Increíble... simplemente increíble.

Es definitivo, me declaro oficialmente anti-Hamilton y con esto ya tengo dos personas en mi lista negra de Formula 1:

lunes, 28 de marzo de 2011

[ F A N T A S M A S ]

El año pasado fue uno de esos años para el olvido, de esos años que ojala nunca vuelvan a la memoria… suena trágico, tal vez hayan peores. El tema es que hay dos ámbitos en que definitivamente dieron cuenta de ello para mí: la universidad y la Formula 1. Del primero he hablado mucho y creo estar plenamente consciente de las consecuencias que he tenido que acarrear producto de ese fracaso (sí, así, derechamente). Del segundo, aunque no me afecte directamente, es sabido que como fan (sí, y fan de verdad) soy susceptible a cambios de ánimo fácilmente cuando veo una carrera y más aún cuando llega la hora de la bandereada final, cuando se analizan los resultados y comienza el estudio, las tendencias, los puntos, la situación en el campeonato. En este último punto, bueno… el año pasado no fue bueno definitivamente, siento que han tocado algo que era muy preciado para mí, el equipo al cual sigo, el equipo que fue invadido, el equipo que ya no es lo mismo…

El seguimiento de Felipe Massa en la Scuderia es hoy por hoy lo único que me aferra a seguir viendo F1, antes de él también estuvo él… solo que acompañado por un compañero de equipo, eso en suma daba Ferrari, y a Ferrari lo vengo siguiendo desde 2005 con Michael Schumacher y Rubinho Barrichello. Historia larga que merece un tema aparte pero que tiene un referente sobre lo que estoy escribiendo aquí, porque desde ese año precisamente que fijé mis ojos en un solo piloto de toda la parrilla, y lo hice ya que lo único que deseaba con toda mi alma era que no pusiera un pie en la escuadra del ‘cavallino’. ¿Aura, capricho, presentimiento, corazonada? No lo sé, pero sea como sea en los años venideros creo que fui confirmando ese deseo con hechos reales y comprobables. ¿Podría haber cambiado de opinión? Tal vez sí, pero en cuanto se me pasó siquiera esa pregunta por la cabeza ya veía con mis propios ojos que es inútil, hay personas que tienen una especie de ADN único e ineditable, es imposible que cambie, yo veo F1 desde 2005 como les dije y desde ese año que sigue siendo el mismo dentro de la pista y fuera de ella, pero dentro del paddock (no quiero entrometerme en su vida privada, que no es de mi incumbencia ni me interesa tampoco).

2010 fue un pésimo año para Felipinho, asistí a casi todas sus carreras (involuntariamente sólo descontando Istambul Park, porque tenía junta nocturna con amigos y, voluntariamente, cuando supe que sería el escudero en Ferrari por el título, a partir de Monza). Vi cómo arrancó bien, pero ya en la tercera carrera empezó el decaimiento… lento pero constante. Trataba en lo posible de seguirme aferrando a la idea de que algo podía cambiar en él, algo que lo hiciera tan fortíssimo como en 2008 cuando peleó mano-a-mano con Hamilton por el campeonato hasta la última vuelta de Interlagos, donde lo perdió por sólo un punto. Ese ‘algo’ era mi esperanza, mis anhelos, algo que me diera esa satisfacción y esa euforia como fan que no sentía desde 2007, ese algo que nunca llegó… hubieron sendos destellos, como en Hockenheim, que se apagaron bruscamente para volver a la realidad. El golpe que me llegó, el de knock-out, fue en Monza… viendo cómo miles de tifosis allá celebraban una victoria que sabía a champaña, y que para mí no sabía a nada. Fue ese momento cuando dije: “Hasta 2011”. Ha sido difícil, pero siento que en el instante en que se cierra una temporada, hay algo que mágicamente me brinda esperanzas de que el año siguiente será mejor, que algo ocurrirá, que algo cambiará, no lo sé exactamente… es una especie de expectación anticipada y algo pitonisa. Es algo de lo que me aferro, algo que me hace alimentar los deseos de que llegue otra temporada de Formula 1, algo que seguramente muchas personas (fans como yo) también lo sienten de alguna u otra forma, involucrando al mismo protagonista o a otros.

Hoy nos encontramos con un libro lleno de páginas vacías listas para ser llenadas con historias, con resultados, con números, el libro llamado Formula 1 2011. Libro que empezó a llenarse la semana pasada con una carrera que esperé por mucho tiempo, con mucha ilusión, con mucha fe… pero… para mí, lamentablemente, una vez más no de buena forma. Felipe abrió fuegos en Australia con discretos puestos en las prácticas libres de Australia, pese a que decía que con los neumáticos duros de Pirelli ya no sentía los mismos problemas que con los Bridgestone compuesto duros, sobre todo a la hora de calentarlos en pista. En la clasificación casi se queda fuera de la Q3, bloqueó mucho, tuvo salidas de pista y se le veía nervioso en la conducción, inquieto, como si algo no saliera bien. Bueno… no todo es bueno en la vida, ¿por qué no desquitarse en la carrera del Domingo? Ganó Vettel y por paliza, Hamilton segundo, Petrov completando el podio como sorpresa… Alonso cuarto… Massa noveno (en rigor séptimo por la sanción a los Sauber, pero moralmente sí, era un 9no). Largó bien, escaló posiciones, se puso por delante de Alonso y empezó el vía crucis: lento aguantaba a Button, lo cerraba bien, peleó por defender la posición pero adelante Petrov se disparó, a Button no lo dejaba nunca lo suficientemente detrás y Alonso, detrás del inglés, ya estaba al asecho. Massa aprovechó de cambiar a duros, grueso error, perdió posiciones, cayó al 6to, luego otros puestos más y acabó casi fuera de los puntos.

Me sentí mal en la carrera, no desde el comienzo, pero me bastó ver a Alonso adelantar a Massa para que se me volviera a desconfigurar el rostro. Es frustrante esperar cuatro meses para ver que los fantasmas siguen rondando, esos fantasmas que pensé que se habían esfumado. Fue suficiente una temporada completa ¿para ver otra más en las mismas condiciones? Sinceramente espero que no, sinceramente espero que si Felipe está destinado a tener una malísima carrera, haya sido la de Melbourne. No quiero volver a pasar por lo mismo, no quiero más fantasmas, claro… no depende de mí, pero siento que igual me afecta en cierta forma, mal que mal los fanáticos somos así.

Ha sido la primera carrera, quedan 18 más por delante y 6 puntos como primera meta que son perfectamente superables, este fin de semana se viene Malasia, aún sigo esperando reivindicación. Lo único que quiero es no tener que escribir en una semana más la continuación de este escrito, sino que cambiarlo por algo más alentador, algo como: “resurrección”. De corazón deseo que todo esto cambie, así que tocará esperar y seguir alentando. Vamos Felipe, tú puedes.

domingo, 30 de enero de 2011

Ferrari F150 (1/2)

A las 6 de la mañana del recién pasado viernes estuve pegado al laptop para presenciar la presentación del Ferrari F150, el monoplaza con el que la Scuderia Ferrari de Formula 1 pretende hacerse tanto con el trofeo en constructores como con el de pilotos. Estuve planificando todo desde el día anterior, esto porque pretendía grabar la presentación para después subirla a YouTube, una vez hecho esto y tras algunas trabas que se presentaron en el camino (pero que no fueron impedimento para que llevara a cabo el cometido final) finalmente pude obtener el archivo de video dividido en 3 partes y el resultado final fue este:

Lanzamiento Ferrari F150 F1 2011 - Maranello, Italia
Ceremonia completa (audio inglés) - Parte 1/3




Lanzamiento Ferrari F150 F1 2011 - Maranello, Italia
Ceremonia completa
(audio inglés) - Parte 2/3




Lanzamiento Ferrari F150 F1 2011 - Maranello, Italia
Ceremonia completa
(audio inglés) - Parte 3/3


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