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domingo, 29 de mayo de 2011

Para el olvido (x2)... culpa de Hamilton

Creo que pocas veces no me había sentido tan enfurecido en una carrera, no fueron las paradas en boxes de Ferrari ni el ritmo de Alonso v/s el de Felipinho, ni la estrategia, ni los neumáticos, ni el coche. Mónaco era la oportunidad y LA oportunidad de poder reivindicarse tras el triste adiós, cortesía de una caja de cambios rota, en Montmeló hace una semana. El circuito en que la aerodinámica y el motor pasan a un segundo plano, y tanto la estrategia en pista como la habilidad al volante pasan al principal, era como para pensar que Felipe podía hacerlo... ¿difícil? Sí, largando 6to en una parrilla de clasificación que prácticamente sentencia los resultados homónimos en carrera se veía difícil, más aún hablando de que gran parte de los rivales directos estaban allí. Era como para pensar... era...

Massa largó neutral, no perdió ni ganó nada y se mantuvo 6to, pero apretaba constantemente y eso me dio esperanzas. Clara prueba de ello fue su adelantamiento a Rosberg mientras tenía en los retrovisores a Maldonado (quien hizo también una fenomenal carrera y, fue víctima también de Lewis) y su escalada hasta llegar inclusive a la 4ta plaza temporal, detrás de Alonso y delante de Hamilton. Entonces fue allí cuando vino una de las maniobras más ridículas, innecesarias e imposibles que haya visto en mi vida desde que veo Formula 1 en 2005:



Felipe aguantó a Hamilton y lo aguantaba bien hasta la vuelta 34 cerrándolo limpiamente en varias ocasiones, habrá estado un par de vueltas así cuando en ese giro, al llegar a Loews, Lewis intenta algo que él lo llamaría "adelantamiento": intentar robarle la plaza a Felipinho pasándolo entre el circuito y el pianito del vértice interior de la curva, a sabiendas que Felipe ya lo había cerrado y que tampoco le había dejado espacio. No contento con esto, Lewis insiste en finalizar la maniobra y se engancha con el 150 Italia de Massa, soltándole piezas aerodinámicas del coche italiano, cargándose partes del alerón delantero y dejando seriamente dañado el monoplaza. Pese a los destrozos, Lewis no consiguió su cometido hasta unos pocos metros más allá, cuando ya en la entrada del túnel, saliendo de Portier, adelantó a Felipinho tocándolo nuevamente, con lo que logró su objetivo de sumar una plaza, pero Felipe producto del toque acabó yéndose contra el guardarrail del túnel y para cuando salió de éste ya tenía el coche inutilizable, suspensión rota y chao carrera.

No contento con esto no tardé demasiado en descargar mi ira en twitter contra el tipo, lo que hizo es digno de un niño impaciente, inmaduro y ansioso que quiere llevarse por delante a todo el mundo. La sanción a Hamilton (como correspondía) demoró demasiado, justo después del incidente de Felipe otro coche: el de Schumi, quedó varado entre Rascasse y Anthony Nogues con lo que el SC salió a pista. Era lógico que allí hubiese caído la sanción, pero finalmente Hamilton recibió un miserable drive through cuando ya el coche de seguridad se había marchado. Una vergüenza.


Por si no fuera poco en otra maniobra, ya más adentrada la carrera, justo después de reanudarse producto de una bandera roja (choque de Petrov sin consecuencias graves, felizmente), Hamilton intentó adelantar a Pastor Maldonado por la zona y forma más insana posible: en St. Devote, con el venezolano delante, trató de hacer el zarpazo yendo por el "interior" (sí, el "INTERIOR" de la curva) cuando Maldonado ya le había ganado el interior, saltando un resalto del piano que delimita el vértice de dicho giro. Otra vez logró su cometido, pero producto de la maniobra Maldonado fue empujado por Lewis hacia las protecciones del guardarrail y se tuvo que despedir de la carrera. Otra cagada más para sumar...


Primera pero no única, ya en el inicio de la carrera y ante la ralentización de Schumacher por sus gomas desgastadas, Hamilton lo adelantó en St. Devote por el interior de manera "limpia" (entiéndase por limpia la maniobra de adelantamiento consumada, y las entre comillas por el toque sutil con Michael que ello implicó).

En fin, lo más increíble de todo fue que las únicas sanciones que Hamilton se llevó consigo fueron el drive-through en carrera (producto del incidente con Massa) y los 20 segundos adicionales a su tiempo final de carrera (producto del incidente con Maldonado). Una porquería, el tipo la sacó barata, la FIA queda pésimamente mal parada, los comisarios demuestran ser un chiste y además... Hamilton se descarga al enterarse (aun habiéndola sacado barata con la sanción) diciendo: "It's just ridiculous. These drivers are absolutely frickin' ridiculous. Just stupid." Todo en alusión tanto al brasileño como al venezolano. Increíble... simplemente increíble.

Es definitivo, me declaro oficialmente anti-Hamilton y con esto ya tengo dos personas en mi lista negra de Formula 1:

viernes, 5 de noviembre de 2010

[ G R A N D E ]

"Los entrenadores, los medios, los dirigentes, los árbitros, los espectadores... son sustituibles.
El hincha es otra cosa. Es el insustituible del fútbol".

Es una lástima que en este país se haya desperdiciado un técnico de la calidad, compromiso, profesionalismo y humanidad de don Marcelo Bielsa. Espero que sea cual sea el rumbo que escoja de ahora en adelante, no sólo tenga el mejor de los éxitos y la mayor de las felicidades, sino también nunca olvide que un día tuvo un paso glorioso por Chile y que los hinchas, a los que tanto defendió en esa conferencia de prensa el pasado 4 de Noviembre, nunca lo olvidaremos.

Loco querido, el tiempo te dará la razón...

martes, 26 de octubre de 2010

[ D U D A S ]

Siento que todo pende de un hilo y que mi cabeza da mil vueltas tratando de buscar cuál va a ser mi próxima jugada. Hasta ahora al parecer todas han sido acertadas, pero han demostrado ser sólo parte de una faceta mía... sólo una... y no quiero que sea tan así, quiero que me conozcan como soy y así como puede conocer mi lado más cortés, quiero que conozca también que tengo carácter y que hay cosas que me molestan o que no puedo dejar pasar desapercibidos.

Siento que corro una especie de carrera, no contra el tiempo sino contra lo desconocido, lo que aún permanece oculto, lo que no sé, lo que tal vez no quiero saber... pero que ahora quiero saber, daría lo que fuera por conocer todo pero lamentablemente no tengo la chance y por ende depende de mí trabajar para ir descubriendo de a poco. El punto es que siento que he llegado a una meta y siento que no puedo seguir yendo más allá, hay como una especie de muralla en frente. Ya no sé qué hacer para seguirla conociendo más, y es cuando tiendo a recurrir a este tipo de instancias para tratar de ir recabando y recabando sin cesar...

Es complicado... realmente complicado. Por una parte está mi faena personal, por otro el miedo a caer nuevamente en una trampa, por otro el miedo a fallar y reincidir... no lo sé, necesito tomarme un tiempo para pensar en todo esto porque me siento como encerrado en un cuarto y sofocándome, necesito aire, necesito alguna señal... algo que me permita aclarar más mi mente... algo que me inste a seguir adelante, algo que por ahora sólo una persona me lo puede brindar.

Alguien dijo sobre mí un día que padezco de un particular defecto: complicarme demasiado por cosas simples.

sábado, 21 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.3: "Deber de casa"

Antes de cumplir los 12 años, cuando frecuentaba ir a una piscina del club Macabi, Ayrton acostumbraba a jugar en el agua con una pequeña de ojos claros que tenía su edad. Ella era hija de Grizelda, una amiga de Doña Neyde, casada con el psicoterapeuta Fábio de Vasconcellos. La pequeña era la bella Lilian de Vasconcellos, quien, años después, seria su novia y la única mujer con la que estaría casado. Más de 30 años después, ella reconoció, el patrón ético y moral de los Senna da Silva, la misma herencia que había en casa. El “lado malo” de esas dos familias, según Lilian, era “la falta de permiso para cometer errores”. Una situación que, para ella, muchas veces impidió que Ayrton aprovechase las buenas cosas de la vida.

- “Ayrton era muy exigente consigo mismo. Él perdió algunas cosas, así como yo también, por el exceso de la obligación de ser. El hecho de que su padre se haya hecho rico de la nada, por ejemplo, hizo que él deseara recorrer un camino propio, sin nada de Milton”.

Para Lilian, el perfil de comportamiento de la familia de Ayrton combinaba bastante con un estilo de bajo perfil, hogareño y conservador, propio de las familias adineradas que poseían casas en aquella región de Sâo Paulo. Y había también, para ella, una gran ventaja en esa forma de ser: "La formación fue moralmente rígida y tenía un lado muy bueno: principios, respeto a las personas y a los compromisos de todo tipo. Fue en ese ambiente familiar donde nació la determinación con la que Ayrton persiguió sus metas."

Es natural, por lo tanto, que Ayrton fuese matriculado por sus padres en el austero Colegio Santana, el mejor y más tradicional del sector. En entrevistas futuras, Ayrton reconoció que su rendimiento escolar disminuyó, ya que su participación en el mundo del kart se hizo más intensa. Aun así, la ex-profesora María do Carmo, más de 30 años después, lo recordaba como un alumno educado, cuyas notas no desentonaban con el promedio de la clase. Y que muchas veces llegaba atrasado del recreo, todo rojo y sudando. Corriendo.

El viejo reto de canalizar las energías continuó en la escuela. Y en el caso de las clases de judo, le salió el tiro por la culata en los patios del Colegio Santana. En febrero de 1989, en una entrevista a la revista Exame VIP, Ayrton contó: “Como todos los Aries, soy un tanto difícil y alocado. En la escuela, era peleador, contaba además con la ventaja de saber judo. Mi madre me puso en la escuela de judo porque necesitaba quemar energías, para estar más tranquilo. Me volví cada vez más peleador. Acabé golpeando muchos chicos en la escuela para apenas entrenar un poco.”

domingo, 15 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1.1: "Incas Venusianos"

En los primeros años de vida, Ayrton no dio la menor señal de que podría convertirse en un prodigio de precisión y concentración que asombraría al mundo del automovilismo. Doña Neyde y su hermana mayor, Viviane, fueron testigos a diario de su inquieto comportamiento y de su preocupante promedio de caídas, tropiezos y golpes en su cabeza, algunos de ellos suficientemente grandes como para dejar grandes marcas en su cuerpo y moretones en su cabeza.

Ser zurdo, en aquella época en Brasil, era motivo de preocupación incluso para los profesores. Doña Neyde llegó a agradecer la curiosa oferta de una maestra de Ayrton: ella se ofreció para obligar a Senna a dejar la mano izquierda por la derecha al momento de escribir. La preocupación de Doña Neyde con que en el futuro su hijo se llenaría de hiperactividad la llevó a buscar hasta un neurólogo.

El resultado del examen fue tranquilizador. Ayrton no tenía nada malo. En realidad, era descuidado, según su madre, por ser muy rápido en todo lo que hacía. Era voraz a la hora de experimentar, veloz a la hora de aprender. Lo único que faltaba era descubrir un poco más de precisión en la ocupación de los espacios físicos. Y fue sólo cuestión de tiempo para que el problema desapareciera, llevándose consigo el estilo y la fama de “inquieto”. El neurólogo no sólo hizo un diagnóstico. Sintió un fenómeno.

En 1964, Milton da Silva, cada vez más exitoso en los negocios, llevó a su familia a la región más alta y noble del barrio de Santana, un área donde, gracias a la pendiente geográfica, los residentes tienen una de las más bellas panorámicas de la ciudad. La nueva casa, localizada en la esquina de las calles Pero Leme y Condessa Siciliano, tenía dos pisos, jardín y garaje. Era la calle más bella y confortable.

Los padres de Senna eran admirados por ser personas humildes, a pesar de su riqueza creciente y notoria. Robinson Gaeta, un residente de la calle y amigo de Ayrton, cuando ambos tenían entre 4 y 7 años, era un admirador de la familia Senna. El padre de Robinson, Martino, no ocultó también la admiración que tenía por la belleza de la señora Neyde. Y dijo que la abuela de Ayrton era conocida en los alrededores por las mismas razones.

Dentro de casa, la preocupación de Senna era la destrucción del planeta por los "incas venusianos" y, posteriormente, por los seres tenebrosos, villanos submarinos que emergían del fondo del mar y causaban terremotos, siempre en Japón. Todos los cuales, tras 39 episodios, fueron derrotados por National Kid, héroe de la televisión para Senna y los chicos de su generación. Algunos años más tarde, Ayrton se convirtió en un fanático entusiasta de la serie de dibujos animados “Speed Racer”, un joven piloto de la competencia, siempre dispuesto a luchar por sus amigos, por la justicia y para ser el mejor piloto del mundo, a bordo de un Mach 5. Un coche construido por su padre.



En la calle, Senna era el pequeño que tenía siempre los juguetes más hermosos y caros, por lo menos así lo recuerda Virginia Bertinni, una vecina de Ayrton tres años mayor que él. Muy tímido, a Ayrton le gustaba prestar todo lo que llevaba a la calle: “Él era adorable. Tan agradable que algunos se aprovecharon y trataron de dejarlo ver como un tonto. Todo lo que le pedían que hiciera, él lo hacía. Le pedían prestado todo. Él siempre prestaba y se quedaba sentado en la acera, mirando.”

Cuando el pequeño entró al kart por primera vez, la ternura que inspiraba dio paso a la incredulidad. Sería así por 30 años. João Alberto, un vecino seis años mayor que Senna, amigo de su hermana Viviane, estaba entre las personas que presenciaron la primera vez que Ayrton se estaba ajustando en el banco anatómico del kart fabricado por su padre y corrió: “Fue escalofriante. Él tenía unos cuatro años y todo el mundo lo veía andar en el kart. Ya en la primera vuelta en la calle de tierra, nos quedamos impresionados con la noción que él ya tenía.”

Al poco tiempo, los sábados, domingos y festivos, Milton empezó a llevar a Ayrton, sus amigos y al kart a lugares más amplios y cerrados, para que se divirtieran con más seguridad. Podía ser en una subdivisión cercana a la carretera Fernão Dias, en las afueras de Sâo Paulo para el sur de Minas, o en las zonas de construcción de Marginal do Tietê.

El lugar favorito durante años, fue otra subdivisión, ubicado en la parte alta del barrio, en Palmas do Tremembé, futuro barrio de mansiones, aún baldío en aquella época. João Alberto fue uno de los primeros adversarios de Senna al volante: “No se podía. Yo tenía unos doce años y no corría como él, que tenía solamente seis.”

Al principio, Milton acompañó a los niños en el espectáculo de karts con precaución. Siempre había un adulto cerca, ya sea él o Pedro, el conductor de la familia. Después, poco a poco Ayrton fue ganando autonomía. A los siete años, ya iba por cuenta propia hasta el taller mecánico de Martino Gaeta, padre de su amigo Robinson, para proveerse de un lubricante que se utiliza en las ruedas del kart, y acababa quedándose: “Puso su lubricante en el kart y se quedaba por allá. Adoraba observar los coches y el trabajo en el taller.”

En 1968, durante un fin de semana en la ciudad de Itanhaém, litoral de Sâo Paulo, la familia de Ayrton se llevó un susto que después se convirtió en una anécdota que sacó carcajadas. Senna, de apenas ocho años, fue llevado a la casa de playa de la familia por el delegado de la ciudad, quien lo sorprendió conduciendo solo la camioneta veraniega de su padre Milton. Ayrton era tan pequeño, que el delegado pensó que el vehículo estaba sin conductor.

A los diez años, Ayrton tuvo una especie de aventura secreta. Unos vecinos de la familia ubicados al final de la calle Condessa Siciliano, Norberto Vieira Lima, en aquel entonces de 18 años, y su hermana menor, Vera, salían con él en un coche, un Puma, y sin que Milton ni Neyde se enterasen, entregaban el volante a él. Ayrton, según Vera, apenas lograba alcanzar los pedales. “Pusimos un cojín para que conduciera el coche. Y le encantó. No sucedió nada porque él siempre fue muy prudente. Ayrton fue muy audaz, sí, pero muy responsable, sabía lo que estaba haciendo.”

Biografía amateur de Ayrton Senna basado en "Ayrton, o herói revelado" (inglés)
Parte 1
- Hecho por Eneida Queiroz (Brasil)



Treinta años después de aquellas escapadas para saciar el hambre intenso y precoz de conducir, Senna fue divisado por Vera en una calle del barrio de Morumbi, después de vencer el GP de Japón de 1993. Vera estaba con su hijo Renato, de 12 años, y se aproximó al Mercedes donde estaba Senna. La sorpresa y satisfacción fueron tan grandes, que Ayrton insistió en que ella entrara a su automóvil junto con el pequeño, para retribuir las vueltas en el coche a escondidas en las calles de Santana. Vera entró y Senna puso a su hijo al volante del Mercedes. Dieron una vuelta para recordar aquellos tiempos del Puma.

"Ayrton, o herói revelado" - Capítulo 1: Palmas do Tremembé

Milton Guirado Theodoro da Silva siempre fue el primero en decir que jamás planeó o soñó que su hijo se convertiría en un piloto de carreras, aun cuando construyó para él, en seis meses, un kart equipado con frenos a disco y un motor extraído de una picadora de caña que le permitía alcanzar una velocidad de hasta 60 kilómetros por hora.

Al comienzo, era incluso un juego más para su hijo inquieto y agitado, facilitado por el hecho de que Milton era dueño de una fábrica metalúrgica. Un hombre de origen humilde, hijo de un conductor de Horto Florestal (Sâo Paulo), Milton empezó a construir su fortuna personal en el negocio de compra-venta de automóviles, negociando con las tiendas ubicadas en los alrededores del complejo penitenciario de Carandiru, en el barrio de Santana, zona norte de Sâo Paulo.

Hábil y riguroso en el trato con el dinero, Milton no dejó pasar mucho tiempo antes de acumular un capital que le ha permitido no sólo la financiación de los dueños comerciantes, como ampliar el negocio y construir una metalúrgica Universal, que lo transformó en un próspero proveedor de la naciente industria automovilística brasileña. Milton también entró en el rubro de la construcción civil y, años más tarde, se convirtió en el propietario de decenas de haciendas y de millares de cabezas de ganado en la región Centro-Oeste y en Bahía.

“Miltão”, como siempre ha sido tratado por amigos y familiares, incluyendo a su mujer, Doña Neyde, gustaba de los coches y de las carreras. Sin embargo, por mucho que él desease, se puede decir que nunca se le pasó por la cabeza que Ayrton se convertiría en un piloto de competición.

Dentro de Sudamérica, el automovilismo brasileño era una fuerza. Las pocas carreras, en aquel inicio de los años 60, eran muy peligrosas y a veces fatales, tanto para los pilotos como para los espectadores, especialmente cuando se corría en circuitos urbanos, como los de Piracicaba, Petrópolis y Río de Janeiro.

Un retrato de la época: en un fin de semana de octubre de 1964, en el circuito de Barra da Tijuca, se produjo un episodio que muchos en deporte consideran un acontecimiento único en el automovilismo mundial: un mismo coche, un Alfa Giulia, mató a dos personas, en la misma carrera, en dos momentos diferentes, con dos pilotos distintos al volante. En el primer accidente, el piloto Mario Oliveti arrolló a dos guardias de la policía militar, uno de los cuales murió días después. Posteriormente, Carlos Augusto Lamego se hizo cargo de la misma Alfa Giulia para terminar la carrera, aunque no estaba inscrito en la prueba. Patinó, perdió el control de su coche y se dirigió en dirección hacia los espectadores. Una joven murió instantáneamente.

El kart iba a ser, por lo tanto, un juguete. Una alternativa a las bicicletas y los carritos de rodamiento (similar al kart, sin motor, se usa frecuentemente en bajadas) de aquel niño que nació mediante parto normal a inicios de la madrugada del 21 de marzo de 1960, en la maternidad tradicional Pró Matre, en Bela Vista, zona central de Sâo Paulo.

La casa en donde Ayrton pasó los primeros cuatro años de su vida perteneció a João Senna, padre de Doña Neyde, y estaba ubicada en la esquina de la Av. Aviador Gil Gilherme con la Av. Santos Dumont, a menos de 100 metros del Campo de Marte, una gran superficie donde funcionaban el Parque de Material de Aeronáutica y un aeropuerto.

jueves, 12 de agosto de 2010

"Ayrton, o herói revelado" - Prólogo: Los enigmas de Imola

Era la 1:27 de la tarde (horario local italiano) del 1ro de Mayo de 1994, cuando Ayrton apareció desde el fondo del box de Williams, su mono amarrado a la cintura, puntualmente para entrar en el coche y salir a enfilarse para la formación de largada. Como lo hacía en todas las carreras, el camarógrafo Armand Deus, de Rede Globo Brazil, presionó el botón de su cámara Sony Betacam y empezó a capturar imágenes. Un procedimiento de rutina. No era una transmisión en vivo. Las imágenes capturadas serían utilizadas para realizar un reportaje sobre la carrera que el corresponsal Roberto Cabrini editaría al final del día, a tiempo para ser enviadas a Rio de Janeiro y exhibidas en el programa “Fantástico”.

No era un día de sonrisas para nadie en el circuito de Imola. Mucho menos para Ayrton, quien por años ha sorprendido a mecánicos, ingenieros, periodistas y novias con su capacidad de concentración en los instantes previos al inicio de la carrera, haciendo que todo a su alrededor se vuelva estrictamente invisible e inaudible. Sus ojos, en esos momentos, parecían estar en otra dimensión. Su seriedad formó una pared de la que pocos se atrevían a acercarse, sin importar si era un pariente familiar o una relación contractual.

Para algunos, en aquellos momentos Ayrton anticipaba curvas y movimientos de otros pilotos. Para otros, rezaba. Otros aún creían que esa era una travesía sensorial para un mundo lleno de furia que sólo cabía y existía en el cockpit. Una travesía sin vuelta hasta que su carrera terminara.

La cámara de Armand Deus sigue grabando cuando Ayrton se aproximó a la parte trasera de su Williams FW-16 y puso sus manos sobre el alerón. Tuvo una fugaz conversación con el ingeniero David Brown sobre la suspensión trasera del coche. Después, sus ojos comenzaron a alternar entre la nada y el Williams, que aún estaba sin ruedas y suspendido entre los caballetes, recibiendo los últimos ajustes de los mecánicos.

Era más que una habitual concentración. Había una preocupación contenida y también una tristeza solemne e impotente. Estaba ausente en su semblante, como a inicios de aquel año, esa intensidad y esa mirada depredadora de los tiempos de Lotus y McLaren. Ni siquiera el rápido comentario de Patrick Head, director técnico del equipo Rothmans Williams Renault, parece disminuir la distancia que Ayrton mantenía con todo lo que lo rodeaba.

Algún pensamiento finalmente lo rescató de aquella extraña divagación para el ritual del cockpit: pasamontañas, casco, mono cerrado hasta el cuello en una disciplinada espera, de pie, con las manos cruzadas sobre la cintura, aguardando la orden de entrar en el coche y ajustar el cinturón de seguridad.

Las imágenes grabadas por Armand Deus en el box de Williams y, minutos después, las que fueron capturadas en la formación de salida, cuando Ayrton cambió la rutina y se quitó el casco, se hicieron históricas. Provocaron el sufrido ejercicio al cual millones de personas, especialmente los brasileños, se someterían a hacer durante los días siguientes: ¿qué estaba por detrás de aquellas últimas miradas, gestos y silencios? Habían muchas posibles respuestas, solas o combinadas. Dentro y fuera de la pista.

Schumacher estaba allí, casi a su lado, más que nunca dispuesto a destronarlo. Roland Ratzemberger murió después de una colisión a cientos de metros más adelante, el día anterior, y esto lo hizo, por al menos durante algunas horas, desistir de correr. Rubens Barrichello, a quien Ayrton venía tratando como si fuese un hermano menor en las pistas, sobrevivió a un terrorífico accidente el viernes.

Aquel Williams que él llamaba el “asiento eléctrico”, un coche arisco y difícil de manejar, estaba desgastando los neumáticos con una preocupante rapidez. Y, en la noche anterior, Ayrton había oído una grabación. Una conversación entre Adriane Galisteu (novia por aquel entonces) y un ex-novio. El letrero anunciando “1 minuto” fue mostrado. Veinticinco motores de Formula 1 comenzaron a rugir.

Ayrton, a la hora de correr, acostumbraba a dejar de lado todas las preocupaciones. Por nada del mundo mezclaba las emociones en el cockpit. En unos segundos más, él se entregaría de nuevo a la aventura que había comenzado a los cuatro años de edad: el sonido de un motor de picadora de caña con tres caballos de fuerza.

A CONTINUACIÓN ► Capítulo 1: Palmas do Tremembé - Introducción

martes, 10 de agosto de 2010

[E S T R E N O]

Muy pronto estrenaré en mi blog un aporte que, bajo mi punto de vista, resulta muy interesante y muy importante... interesante porque en primer lugar, se trata de un libro... más exactamente de una biografía. En segundo lugar, por la persona (o personaje) que está retratada en ella. En tercer lugar, porque me ha resultado demasiado complicado encontrar una traducción del libro completo en internet y en español (el archivo original donde quiera que busquen y/o googleen, yahooeen, msneen, altavisteen, etc. está en portugués). Finalmente y en cuarto lugar, es importante porque es hecho por mí (me refiero a la traducción, claro está, los verdaderos créditos son al autor del libro a quien felicito enormemente por semejante trabajo).

El libro no es nada más ni nada menos que: "Ayrton, o herói revelado" ("Ayrton, el héroe revelado") de Ernesto Rodrigues. Una biografía inédita, muy por lejos de todo... pero TODO lo que he leído hasta este preciso momento de mi vida sobre el tricampeón mundial de Formula 1 brasileño: Ayrton Senna da Silva, ya sea en internet, en la TV o en libros... mi mentor, mi ejemplo a seguir. Realmente es una biografía que vale la pena con creces leer si es que son unos inflaqueables seguidores del astro paulista del mundo motor. Muchas historias fuera de cámara, amoríos, conflictos, facetas y novedades sobre la vida íntima y personalidad de Ayrton se muestran en esta espectacular compilación de Rodrigues.

Aclaro de antemano que iré subiendo de a poco capítulos de esta biografía, que a su vez se sub-dividen en subcapítulos, debido a que el libro es LARGUÍSIMO... de hecho aún estoy traduciendo páginas y pareciera que el avance no es notorio, pero haré todo lo que esté a mi alcance. También quiero acotar que se trata de una traducción amateur hecha por mí, por lo que perfectamente puede estar susceptible a errores o malinterpretaciones, que agradecería, en caso de que existieran, me las comuniquen detalladamente y debidamente. Se trata de un trabajo que he querido compartir con ustedes por diversión y les pediría un poco de comprensión, he hecho todo lo que está a mi alcance para que la traducción sea lo más correcta posible y de fácil lectura para los visitantes de habla hispana y fans de Ayrton de este blog.

Como dato, hablando un poco sobre la investigación del periodista brasileño, para elaborar la biografía Ernesto Rodrígues tardó dos años y entrevistó a 213 personas en Brasil, Argentina, Inglaterra, Italia, Francia, Portugal y Japón, como informó en su momento (remontándonos a 2004, año en que salió al mercado el libro) el semanario carioca Veja.

Prontamente subiré el prólogo de este libro, que actúa como una suerte de flashback volviendo a aquella fatídica tarde del 1ro de Mayo de 1994, titulado: "Los enigmas de Imola".

¡Atentos mis estimados! =)
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